"¿Qué significa esa guitarra para ti?" le preguntó un hombre al joven músico que tocaba sentado en el pasto.
"Ja, ¿qué NO significa?, esa sería una pregunta más apropiada" le respondió mientras tocaba unos melancólicos acordes.
"Mi guitarra es más que un instrumento, es una compañera, es una amiga, es aquella que nunca me abandona, la que sabe lo que pienso y por momentos lo expresa de mejor manera que yo. Mi guitarra es mi voz, es la voz de mi corazón, es la que me ayuda a decir 'te quiero', 'te amo' cuando yo no puedo hacerlo. Eso es mi guitarra".
El hombre se quedó en silencio al oír eso, nunca pensó que un instrumento pudiera significar tanto para una persona. Se quedó parado escuchando y viendo al joven tocar bellos acordes que alegraban la tarde de primavera. Tras unos minutos logró comprender lo que el músico le decía. Una sonrisa se vio en el rostro del hombre y finalmente decidió sentarse junto al guitarrista.
"¿Puedo tocar tu guitarra un momento?" preguntó el hombre mientras extendía sus manos hacia el joven.
"Lo siento" - dijo el joven - "pero no dejo que cualquiera toque mi guitarra".
El hombre quedó perplejo, esa respuesta era la que menos esperaba.
"Te lo explicaré" dijo el músico. "Esta guitarra es muy importante para mí, no dejo que cualquiera la toque, y para qué hablar de dejarla con alguien más". El hombre seguía sin comprender y preguntó: "¿Pero no dejas que nadie la toque?".
"Bueno, no tanto así", dijo el joven, "Sólo las personas que son realmente importantes para mí pueden tenerla, tocarla y quedarse con ella. Esta guitarra es importante para mí y por lo mismo sólo las personas en las que confío y significan mucho para mí pueden hacer todo esto".
"Ahh, lo entiendo" dijo el hombre. "Bueno, ahora tengo que irme. Gracias por todo, adiós"
"Adiós", dijo el joven que seguía tocando su guitarra.
Esa noche el hombre llegó a su casa, fui directo a su habitación, se agachó y buscó debajo de su cama por unos segundos. Sacó finalmente un gran estuche rectangular lleno de polvo, lo abrió y sacó de él una vieja guitarra eléctrica.
"Hola vieja amiga, ha pasado mucho tiempo" dijo el hombre mientras conectaba su guitarra al viejo amplificador que estaba en un rincón de su habitación. "Lamento haberte dejado de lado por tantos años, pero hoy recordé lo especial que eras para mí y lo especial que sigues siendo. Vieja amiga, lo siento".
Esa noche, el hombre tocó hasta que sus dedos no dieron más. Esa noche comprendió al joven músico, comprendió lo que una sencilla guitarra puede llegar a ser ser si se deja al corazón hablar a través de ella.