Es una vida difícil, dura, vivimos rodeados de gris y tememos encontrar algo que salga de ese esquema.
Sin embargo, existen personas dispuestas a todo con tal de encontrar ese matiz, ese color distinto llamado felicidad.
Algunos no lo arriesgan todo, otros se rinden a mitad de camino, pero hay algunos que siguen hasta el final y sin importar lo que aparezca en el camino. Es a ellos, a estos últimos, a quienes escribo, a esos que luchan, que ríen, que sufren, que lloran, se lamentan, se regocijan... aquellos que viven.
A ellos les doy las gracias por todo, por darme un modelo a seguir, por inspirarme, por convertirme en uno de ellos.
Hoy yo los saludo y les pido que sigan así, que sigamos así... les agradezco y los aplaudo... gracias... mis amigos soñadores.
My little world full of stories
domingo, 23 de marzo de 2014
viernes, 7 de febrero de 2014
Aventuras
¿Qué aventuras estás dispuesto a vivir para ser feliz? ¿Vale la pena luchar y luchar para alcanzar ese sueño, ese destino?
Personalmente, creo que vale la pena aceptar toda aventura que el destino ponga en tu camino, al final todas te llevan a aquello que tanto deseas.
Muchas veces nos sentimos inseguros, no sabemos si deberíamos enfrentar ciertas situaciones por miedo a las consecuencias, tememos a las desventajas y olvidamos así las ventajas de vivir nuevas experiencias.
Pero, ¿qué motivos son los que nos llevan a estas cosas? el deseo de aventura, sueños infantiles, volver a ver a la persona que amas... existen muchas razones, al final depende de cada uno.
La vida nos muestra muchos caminos, algunos no tienen final, otros terminan antes de tiempo, pero hay algunos que nos llevan a destinos que siempre soñamos, algunos nos guían a ese lugar que tanto deseamos conocer, o nos llevan a esa persona que nos quita el sueño. Cada camino, cada aventura aparece por alguna razón, la mayoría de las veces se debe a los deseos de nuestro corazón.
Si me preguntan a mí, creo que el amor es el motor más fuerte, es el amor el que da inicio a las mayores aventuras... en mi vida he visto muchas cosas, he recorrido muchos lugares, con amigos, con mi familia, solo... pero ninguna aventura se compara con aquella que viví por amor, nada se compara a esa sensación que nace en ti cuando vuelves a ver esos ojos que te enamoran cada vez que los miras.
Ese hormigueo en las manos, ese temblor en las rodillas, la ansiedad, las mariposas en tu interior y tantas cosas más... no hay casi nada que se le compare... finalmente aparece algo mejor, volver a abrazar y besar a la persona que tanto has extrañado, que tanto amas... esa aventura vale la pena, si hay alguna aventura mejor que aquella impulsada por el amor, prefiero no conocerla.
Amigos míos, tal vez esta no es una historia como las anteriores que he publicado, pero tenía muchas ganas de escribir algo así... con esto sólo intento decir que no deben cerrar la puerta a las aventuras que la vida les regale, vivan todas y cada una de ellas, sin importar el motivo... pero más aún, cuando se trate del amor, no dejen de vivir, no dejen de luchar, vivan esas aventuras, salgan y vivan ese amor, cumplan ese destino... vale la pena, en serio, pueden ganar muchísimo más de lo que creen.
Personalmente, creo que vale la pena aceptar toda aventura que el destino ponga en tu camino, al final todas te llevan a aquello que tanto deseas.
Muchas veces nos sentimos inseguros, no sabemos si deberíamos enfrentar ciertas situaciones por miedo a las consecuencias, tememos a las desventajas y olvidamos así las ventajas de vivir nuevas experiencias.
Pero, ¿qué motivos son los que nos llevan a estas cosas? el deseo de aventura, sueños infantiles, volver a ver a la persona que amas... existen muchas razones, al final depende de cada uno.
La vida nos muestra muchos caminos, algunos no tienen final, otros terminan antes de tiempo, pero hay algunos que nos llevan a destinos que siempre soñamos, algunos nos guían a ese lugar que tanto deseamos conocer, o nos llevan a esa persona que nos quita el sueño. Cada camino, cada aventura aparece por alguna razón, la mayoría de las veces se debe a los deseos de nuestro corazón.
Si me preguntan a mí, creo que el amor es el motor más fuerte, es el amor el que da inicio a las mayores aventuras... en mi vida he visto muchas cosas, he recorrido muchos lugares, con amigos, con mi familia, solo... pero ninguna aventura se compara con aquella que viví por amor, nada se compara a esa sensación que nace en ti cuando vuelves a ver esos ojos que te enamoran cada vez que los miras.
Ese hormigueo en las manos, ese temblor en las rodillas, la ansiedad, las mariposas en tu interior y tantas cosas más... no hay casi nada que se le compare... finalmente aparece algo mejor, volver a abrazar y besar a la persona que tanto has extrañado, que tanto amas... esa aventura vale la pena, si hay alguna aventura mejor que aquella impulsada por el amor, prefiero no conocerla.
Amigos míos, tal vez esta no es una historia como las anteriores que he publicado, pero tenía muchas ganas de escribir algo así... con esto sólo intento decir que no deben cerrar la puerta a las aventuras que la vida les regale, vivan todas y cada una de ellas, sin importar el motivo... pero más aún, cuando se trate del amor, no dejen de vivir, no dejen de luchar, vivan esas aventuras, salgan y vivan ese amor, cumplan ese destino... vale la pena, en serio, pueden ganar muchísimo más de lo que creen.
domingo, 19 de enero de 2014
Breve explicación ;)
Primero que todo, quiero pedir disculpas por no haber escrito nada en el último mes (si quieren, pueden imaginarme arrodillado y gritando: ¡por favor, no me odien, lo sientooooo!) pero durante este mes he estado trabajando y eso me ha quitado tiempo para dedicarme a escribir. Ahora que estoy terminando este trabajo y en un par de días quedaré libre, puedo darme un lujito y tomarme un poco de tiempo para escribir nuevas historias. Dentro de los próximos días debería publicar una nueva entrada para que el blog siga con su ritmo normal.
Y eso sería, ahora volveré al trabajo xD
Adiós.
Y eso sería, ahora volveré al trabajo xD
Adiós.
domingo, 15 de diciembre de 2013
La guitarra
"¿Qué significa esa guitarra para ti?" le preguntó un hombre al joven músico que tocaba sentado en el pasto.
"Ja, ¿qué NO significa?, esa sería una pregunta más apropiada" le respondió mientras tocaba unos melancólicos acordes.
"Mi guitarra es más que un instrumento, es una compañera, es una amiga, es aquella que nunca me abandona, la que sabe lo que pienso y por momentos lo expresa de mejor manera que yo. Mi guitarra es mi voz, es la voz de mi corazón, es la que me ayuda a decir 'te quiero', 'te amo' cuando yo no puedo hacerlo. Eso es mi guitarra".
El hombre se quedó en silencio al oír eso, nunca pensó que un instrumento pudiera significar tanto para una persona. Se quedó parado escuchando y viendo al joven tocar bellos acordes que alegraban la tarde de primavera. Tras unos minutos logró comprender lo que el músico le decía. Una sonrisa se vio en el rostro del hombre y finalmente decidió sentarse junto al guitarrista.
"¿Puedo tocar tu guitarra un momento?" preguntó el hombre mientras extendía sus manos hacia el joven.
"Lo siento" - dijo el joven - "pero no dejo que cualquiera toque mi guitarra".
El hombre quedó perplejo, esa respuesta era la que menos esperaba.
"Te lo explicaré" dijo el músico. "Esta guitarra es muy importante para mí, no dejo que cualquiera la toque, y para qué hablar de dejarla con alguien más". El hombre seguía sin comprender y preguntó: "¿Pero no dejas que nadie la toque?".
"Bueno, no tanto así", dijo el joven, "Sólo las personas que son realmente importantes para mí pueden tenerla, tocarla y quedarse con ella. Esta guitarra es importante para mí y por lo mismo sólo las personas en las que confío y significan mucho para mí pueden hacer todo esto".
"Ahh, lo entiendo" dijo el hombre. "Bueno, ahora tengo que irme. Gracias por todo, adiós"
"Adiós", dijo el joven que seguía tocando su guitarra.
Esa noche el hombre llegó a su casa, fui directo a su habitación, se agachó y buscó debajo de su cama por unos segundos. Sacó finalmente un gran estuche rectangular lleno de polvo, lo abrió y sacó de él una vieja guitarra eléctrica.
"Hola vieja amiga, ha pasado mucho tiempo" dijo el hombre mientras conectaba su guitarra al viejo amplificador que estaba en un rincón de su habitación. "Lamento haberte dejado de lado por tantos años, pero hoy recordé lo especial que eras para mí y lo especial que sigues siendo. Vieja amiga, lo siento".
Esa noche, el hombre tocó hasta que sus dedos no dieron más. Esa noche comprendió al joven músico, comprendió lo que una sencilla guitarra puede llegar a ser ser si se deja al corazón hablar a través de ella.
"Ja, ¿qué NO significa?, esa sería una pregunta más apropiada" le respondió mientras tocaba unos melancólicos acordes.
"Mi guitarra es más que un instrumento, es una compañera, es una amiga, es aquella que nunca me abandona, la que sabe lo que pienso y por momentos lo expresa de mejor manera que yo. Mi guitarra es mi voz, es la voz de mi corazón, es la que me ayuda a decir 'te quiero', 'te amo' cuando yo no puedo hacerlo. Eso es mi guitarra".
El hombre se quedó en silencio al oír eso, nunca pensó que un instrumento pudiera significar tanto para una persona. Se quedó parado escuchando y viendo al joven tocar bellos acordes que alegraban la tarde de primavera. Tras unos minutos logró comprender lo que el músico le decía. Una sonrisa se vio en el rostro del hombre y finalmente decidió sentarse junto al guitarrista.
"¿Puedo tocar tu guitarra un momento?" preguntó el hombre mientras extendía sus manos hacia el joven.
"Lo siento" - dijo el joven - "pero no dejo que cualquiera toque mi guitarra".
El hombre quedó perplejo, esa respuesta era la que menos esperaba.
"Te lo explicaré" dijo el músico. "Esta guitarra es muy importante para mí, no dejo que cualquiera la toque, y para qué hablar de dejarla con alguien más". El hombre seguía sin comprender y preguntó: "¿Pero no dejas que nadie la toque?".
"Bueno, no tanto así", dijo el joven, "Sólo las personas que son realmente importantes para mí pueden tenerla, tocarla y quedarse con ella. Esta guitarra es importante para mí y por lo mismo sólo las personas en las que confío y significan mucho para mí pueden hacer todo esto".
"Ahh, lo entiendo" dijo el hombre. "Bueno, ahora tengo que irme. Gracias por todo, adiós"
"Adiós", dijo el joven que seguía tocando su guitarra.
Esa noche el hombre llegó a su casa, fui directo a su habitación, se agachó y buscó debajo de su cama por unos segundos. Sacó finalmente un gran estuche rectangular lleno de polvo, lo abrió y sacó de él una vieja guitarra eléctrica.
"Hola vieja amiga, ha pasado mucho tiempo" dijo el hombre mientras conectaba su guitarra al viejo amplificador que estaba en un rincón de su habitación. "Lamento haberte dejado de lado por tantos años, pero hoy recordé lo especial que eras para mí y lo especial que sigues siendo. Vieja amiga, lo siento".
Esa noche, el hombre tocó hasta que sus dedos no dieron más. Esa noche comprendió al joven músico, comprendió lo que una sencilla guitarra puede llegar a ser ser si se deja al corazón hablar a través de ella.
jueves, 21 de noviembre de 2013
Imágenes
Hoy el sol brilla, es martes por la tarde y me siento a observar mi entorno.
Veo niños, los oigo gritar, escapan de sus padres invitándolos a un inocente juego. Hay perros, pequeños amigos que parecen llevar las riendas del paseo al tirar de las correas, arrastrando así a sus jóvenes amos, probablemente nunca se habían sentido tan libres al llevar una correa. Curioso, pero por momentos siento que ese animal es más libre que yo, pues a pesar de sus ataduras físicas, es capaz de correr libre y guiar su propio viaje, mientras que yo no soy capaz de soltar las ataduras que aprisionan a mi espíritu.
Debería observarlo más, tal vez eso me revele la respuesta a tan intrigante misterio. Pero es imposible, pasan demasiadas cosas a mi alrededor, cosas que no puedo dejar pasar.
Veo juegos, malabares, pequeños carnavales que celebran la libertad y nos brindan un poco de alegría en un mundo lleno de tristeza. ¿Qué los motiva a seguir?, ¿por qué yo no puedo ser como ellos? Sus vidas están llenas de color, como la primavera, mientras yo me escondo tras una cortina oscura y niego la entrada a los colores que buscan hacerme sentir mejor.
Dejo eso de lado por un momento, seguir con esto podría hacerme sentir peor.
Sigo mirando, sigo buscando. Sé que hay muchas cosas que aún no veo, tal vez necesito esforzarme un poco más. ¿Cuántas cosas estaré dejando pasar por no hacer un esfuerzo que valga la pena?
Tal vez mis ojos me limitan, una idea que pasa por mi mente, quizás si dejo de confiar en ellos por un instante, logre ver aquello que estoy buscando.
Podría hacerlo, quiero hacerlo, pero el miedo a perder algo realmente bello me detiene.
Los minutos pasan, por cada uno que muere pasa una bella imagen frente a mi, pero mi obsesión por ese momento perfecto no me deja apreciar lo que ya está frente a mí.
Se acerca el momento de tomar una decisión, la luz baja y el día muere. ¿Buscaré esa imagen perfecta o me conformaré con cosas sencillas y cotidianas? Ahora siento la frustración del pintor, del fotógrafo, del artista. Ahora comparto la angustia, intento dejarla atrás pero no puedo. Sin embargo, no creo que sea por esta duda, siento que es por otra cosa. Intento hacerme el tonto, pero de una u otra forma ya sé lo que sucede. Me he decidido por esa imagen perfecta. La angustia que siento se debe a mi incapacidad de encontrar ese momento, esa imagen. Si tan sólo pudiera toparme con ella como quien encuentra a un viejo amigo en la calle, si tan sólo esa imagen pudiera hablar, gritar "¡aquí estoy!", sería todo tan sencillo... pero la vida me ha enseñado que las cosas no son tan fáciles, he aprendido que todo esfuerzo tiene una recompensa y creo que esta no es la excepción. Tal parece que no queda más opción que seguir observando hasta que encuentre lo que busco. Tal vez lo encuentre hoy, tal vez no, sólo sé que el día lentamente se acaba y ya ha llegado la hora de dejar este hermoso lugar lleno de alegría, lleno de vida.
Veo niños, los oigo gritar, escapan de sus padres invitándolos a un inocente juego. Hay perros, pequeños amigos que parecen llevar las riendas del paseo al tirar de las correas, arrastrando así a sus jóvenes amos, probablemente nunca se habían sentido tan libres al llevar una correa. Curioso, pero por momentos siento que ese animal es más libre que yo, pues a pesar de sus ataduras físicas, es capaz de correr libre y guiar su propio viaje, mientras que yo no soy capaz de soltar las ataduras que aprisionan a mi espíritu.
Debería observarlo más, tal vez eso me revele la respuesta a tan intrigante misterio. Pero es imposible, pasan demasiadas cosas a mi alrededor, cosas que no puedo dejar pasar.
Veo juegos, malabares, pequeños carnavales que celebran la libertad y nos brindan un poco de alegría en un mundo lleno de tristeza. ¿Qué los motiva a seguir?, ¿por qué yo no puedo ser como ellos? Sus vidas están llenas de color, como la primavera, mientras yo me escondo tras una cortina oscura y niego la entrada a los colores que buscan hacerme sentir mejor.
Dejo eso de lado por un momento, seguir con esto podría hacerme sentir peor.
Sigo mirando, sigo buscando. Sé que hay muchas cosas que aún no veo, tal vez necesito esforzarme un poco más. ¿Cuántas cosas estaré dejando pasar por no hacer un esfuerzo que valga la pena?
Tal vez mis ojos me limitan, una idea que pasa por mi mente, quizás si dejo de confiar en ellos por un instante, logre ver aquello que estoy buscando.
Podría hacerlo, quiero hacerlo, pero el miedo a perder algo realmente bello me detiene.
Los minutos pasan, por cada uno que muere pasa una bella imagen frente a mi, pero mi obsesión por ese momento perfecto no me deja apreciar lo que ya está frente a mí.
Se acerca el momento de tomar una decisión, la luz baja y el día muere. ¿Buscaré esa imagen perfecta o me conformaré con cosas sencillas y cotidianas? Ahora siento la frustración del pintor, del fotógrafo, del artista. Ahora comparto la angustia, intento dejarla atrás pero no puedo. Sin embargo, no creo que sea por esta duda, siento que es por otra cosa. Intento hacerme el tonto, pero de una u otra forma ya sé lo que sucede. Me he decidido por esa imagen perfecta. La angustia que siento se debe a mi incapacidad de encontrar ese momento, esa imagen. Si tan sólo pudiera toparme con ella como quien encuentra a un viejo amigo en la calle, si tan sólo esa imagen pudiera hablar, gritar "¡aquí estoy!", sería todo tan sencillo... pero la vida me ha enseñado que las cosas no son tan fáciles, he aprendido que todo esfuerzo tiene una recompensa y creo que esta no es la excepción. Tal parece que no queda más opción que seguir observando hasta que encuentre lo que busco. Tal vez lo encuentre hoy, tal vez no, sólo sé que el día lentamente se acaba y ya ha llegado la hora de dejar este hermoso lugar lleno de alegría, lleno de vida.
domingo, 10 de noviembre de 2013
El tren
Vi a los lejos que el tren se acercaba, la nube de vapor era evidente; en el andén las personas se despedían de sus seres queridos... fue entonces que conocí la envidia, tras tantos años... solo, como nunca antes, sin poder decir adiós, sin besar ni abrazar a algún familiar o a la mujer que amo.
Miro al tren una vez más, se ve más grande con cada segundo, y también lo hace la nube que emana de él. Nunca antes había visto algo así.
Las nubes toman la forma de mis recuerdos más escondidos, momentos que amé, que odié, que dije que jamás olvidaría pero olvidé sin percatarme.
Cada vez veo más nubes, más recuerdos. Algunos son malos, se quedan un momento y luego se dispersan. Otros son buenos, se elevan y se juntan en la altura con otros recuerdos.
Es una imagen extraña pero, de alguna manera, me tranquiliza. Finalmente llega el tren y las puertas se abren. La gente camina hacia él. Los miro y me doy cuenta de que son todas personas de mi pasado y presente. No hay nadie que no conozca, con todos he vivido momentos de dicha.
Ellos me miran pero no me reconocen, para ellos soy un extraño. No me importa, ellos están ahí y eso es lo que interesa. Todos subimos, las puertas se cierran, por la ventanilla veo a un grupo de personas que llegan tarde y pierden el tren. También los conozco, son todos aquellos que me hicieron sufrir alguna vez. No me causa sorpresa cuando los veo enojados y discutiendo por no haber subido.
A lo lejos veo un túnel. No sé qué hay del otro lado. Se abre una puerta y el encargado aparece. También lo conozco, pide la atención de los pasajeros y dice: "Gracias por estar aquí hoy. Les informo que pronto llegaremos a la estación, así que, por favor, permanezcan en sus asientos. Gracias". El hombre abre la puerta y desaparece, se va sin reconocerme y yo no vuelvo a saber de él.
A los pocos minutos el tren comienza a disminuir su velocidad. Hemos llegado, las puertas se abren. Bajo del tren y siento mucha calma, sólo se escucha el sonido de mi respiración. Miro hacia atrás, nadie más baja del tren, todos se quedan en sus asientos mirando por la ventana o conversando. Las puertas se cierran y el tren deja la estación. a lo lejos veo el nombre del tren: "Pasado". Alejo la mirada de esa palabra y camino por la plataforma. No hay nadie, una vez más me he quedado solo. Recorro la estación buscando a alguien con quien conversar, alguien que me ayude a contrarrestar este silencio que reina en la estación. Nadie aparece, la estación está totalmente vacía. Regreso a la plataforma para esperar la llegada de otro tren, tal vez en él vengan más personas. Mientras tanto, el sonido de mi respiración se vuelve más y más ruidoso. Me acerco a la pizarra y veo el nombre de la estación. La estación se llama "Nuevo comienzo". En ese momento comprendo todo... este viaje no es sólo un viaje, es mi vida. Ese tren se llevó mi pasado, ya nada de eso me acompaña, sólo veo a los lejos las nubes, los recuerdos que ya no volverán pero que siempre estarán en lo alto para contemplarlos, pero son eso, recuerdos, y nada más... ahora comienza todo de nuevo y depende de mí si esta estación se llena para el próximo viaje... depende de mí que nuevas personas puedan entrar y ser parte de este viaje, de esta vida.
Miro al tren una vez más, se ve más grande con cada segundo, y también lo hace la nube que emana de él. Nunca antes había visto algo así.
Las nubes toman la forma de mis recuerdos más escondidos, momentos que amé, que odié, que dije que jamás olvidaría pero olvidé sin percatarme.
Cada vez veo más nubes, más recuerdos. Algunos son malos, se quedan un momento y luego se dispersan. Otros son buenos, se elevan y se juntan en la altura con otros recuerdos.
Es una imagen extraña pero, de alguna manera, me tranquiliza. Finalmente llega el tren y las puertas se abren. La gente camina hacia él. Los miro y me doy cuenta de que son todas personas de mi pasado y presente. No hay nadie que no conozca, con todos he vivido momentos de dicha.
Ellos me miran pero no me reconocen, para ellos soy un extraño. No me importa, ellos están ahí y eso es lo que interesa. Todos subimos, las puertas se cierran, por la ventanilla veo a un grupo de personas que llegan tarde y pierden el tren. También los conozco, son todos aquellos que me hicieron sufrir alguna vez. No me causa sorpresa cuando los veo enojados y discutiendo por no haber subido.
A lo lejos veo un túnel. No sé qué hay del otro lado. Se abre una puerta y el encargado aparece. También lo conozco, pide la atención de los pasajeros y dice: "Gracias por estar aquí hoy. Les informo que pronto llegaremos a la estación, así que, por favor, permanezcan en sus asientos. Gracias". El hombre abre la puerta y desaparece, se va sin reconocerme y yo no vuelvo a saber de él.
A los pocos minutos el tren comienza a disminuir su velocidad. Hemos llegado, las puertas se abren. Bajo del tren y siento mucha calma, sólo se escucha el sonido de mi respiración. Miro hacia atrás, nadie más baja del tren, todos se quedan en sus asientos mirando por la ventana o conversando. Las puertas se cierran y el tren deja la estación. a lo lejos veo el nombre del tren: "Pasado". Alejo la mirada de esa palabra y camino por la plataforma. No hay nadie, una vez más me he quedado solo. Recorro la estación buscando a alguien con quien conversar, alguien que me ayude a contrarrestar este silencio que reina en la estación. Nadie aparece, la estación está totalmente vacía. Regreso a la plataforma para esperar la llegada de otro tren, tal vez en él vengan más personas. Mientras tanto, el sonido de mi respiración se vuelve más y más ruidoso. Me acerco a la pizarra y veo el nombre de la estación. La estación se llama "Nuevo comienzo". En ese momento comprendo todo... este viaje no es sólo un viaje, es mi vida. Ese tren se llevó mi pasado, ya nada de eso me acompaña, sólo veo a los lejos las nubes, los recuerdos que ya no volverán pero que siempre estarán en lo alto para contemplarlos, pero son eso, recuerdos, y nada más... ahora comienza todo de nuevo y depende de mí si esta estación se llena para el próximo viaje... depende de mí que nuevas personas puedan entrar y ser parte de este viaje, de esta vida.
viernes, 1 de noviembre de 2013
Confesión de un corazón roto...
Hoy no me siento a escribir la historia de un personaje creado por mi mente para entretenerlos.
Hoy estoy frente a mi computador como la persona detrás del personaje, como el escritor aficionado, como el estudiante, como el romántico, como el hombre.
El nombre de esta entrada revela claramente que esta no es una historia escrita con anterioridad, sino que es una forma de dejar salir toda la tristeza que se ha instalado en mi corazón en estos últimos días.
No lo estoy pasando bien, estos días han sido complicados, sobretodo el día de ayer, cuando todo comenzó a colapsar. No sé en qué momento las cosas comenzaron a ponerse tan mal, no sé en qué estaba pensando que me distrajo de algo tan importante... o tal vez sí lo sé y no quiero admitirlo...
Hace casi un año mi vida cambió por completo, aún no sé cómo ocurrió esto o cómo llegué a merecer algo así, pero al final decidí abrazar este cambio y dejar que influyera en mi vida de una manera positiva.
Por un tiempo fue así, pero hace poco las cosas comenzaron a salir de una forma que nunca imaginé. Apenas logro recordar la última vez que pasé por algo así y cuando lo hago, lo hago con dolor y tristeza... no sé si recordarlo sea lo mejor, pero no puedo pasar por alto estos recuerdos y esta sensación... las cosas no están bien en mi corazón y dejar salir todo esto podría ser una buena manera de encontrar la solución.
Hay confusión y conflicto entre mi cabeza y mi corazón, cada uno está intentando hacer su voluntad pero ninguno lo consigue. Como consecuencia, he estado sufriendo al no poder tomar una decisión con respecto a mi vida, a mi bienestar.
No escribo esto para buscar una solución, sólo intento aliviar un poco este malestar y encontrar así una solución que calme un poco la tormenta que hay en mí.
Tal vez encuentre consuelo en las palabras, tal vez no... tal vez sea más fácil encerrarme en la oscuridad y la tristeza, o tal vez sea mejor seguir viviendo y encontrar la solución en el camino... no lo sé... pronto lo descubriré, por ahora seguiré con mi plan que consiste en no tener un plan... sólo viviré mi vida, improvisaré y tomaré las decisiones cuando sea necesario...
Debo ser fuerte... por mí, por ti, por todos... sólo la fortaleza me ayudará a aliviar el dolor y seguir caminando sin tropezar... tal vez así logre llegar a ti... tal vez así logre hacer las cosas como corresponde para ser feliz...
Hoy estoy frente a mi computador como la persona detrás del personaje, como el escritor aficionado, como el estudiante, como el romántico, como el hombre.
El nombre de esta entrada revela claramente que esta no es una historia escrita con anterioridad, sino que es una forma de dejar salir toda la tristeza que se ha instalado en mi corazón en estos últimos días.
No lo estoy pasando bien, estos días han sido complicados, sobretodo el día de ayer, cuando todo comenzó a colapsar. No sé en qué momento las cosas comenzaron a ponerse tan mal, no sé en qué estaba pensando que me distrajo de algo tan importante... o tal vez sí lo sé y no quiero admitirlo...
Hace casi un año mi vida cambió por completo, aún no sé cómo ocurrió esto o cómo llegué a merecer algo así, pero al final decidí abrazar este cambio y dejar que influyera en mi vida de una manera positiva.
Por un tiempo fue así, pero hace poco las cosas comenzaron a salir de una forma que nunca imaginé. Apenas logro recordar la última vez que pasé por algo así y cuando lo hago, lo hago con dolor y tristeza... no sé si recordarlo sea lo mejor, pero no puedo pasar por alto estos recuerdos y esta sensación... las cosas no están bien en mi corazón y dejar salir todo esto podría ser una buena manera de encontrar la solución.
Hay confusión y conflicto entre mi cabeza y mi corazón, cada uno está intentando hacer su voluntad pero ninguno lo consigue. Como consecuencia, he estado sufriendo al no poder tomar una decisión con respecto a mi vida, a mi bienestar.
No escribo esto para buscar una solución, sólo intento aliviar un poco este malestar y encontrar así una solución que calme un poco la tormenta que hay en mí.
Tal vez encuentre consuelo en las palabras, tal vez no... tal vez sea más fácil encerrarme en la oscuridad y la tristeza, o tal vez sea mejor seguir viviendo y encontrar la solución en el camino... no lo sé... pronto lo descubriré, por ahora seguiré con mi plan que consiste en no tener un plan... sólo viviré mi vida, improvisaré y tomaré las decisiones cuando sea necesario...
Debo ser fuerte... por mí, por ti, por todos... sólo la fortaleza me ayudará a aliviar el dolor y seguir caminando sin tropezar... tal vez así logre llegar a ti... tal vez así logre hacer las cosas como corresponde para ser feliz...
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