domingo, 10 de noviembre de 2013

El tren

Vi a los lejos que el tren se acercaba, la nube de vapor era evidente; en el andén las personas se despedían de sus seres queridos... fue entonces que conocí la envidia, tras tantos años... solo, como nunca antes, sin poder decir adiós, sin besar ni abrazar a algún familiar o a la mujer que amo.
Miro al tren una vez más, se ve más grande con cada segundo, y también lo hace la nube que emana de él. Nunca antes había visto algo así.

Las nubes toman la forma de mis recuerdos más escondidos, momentos que amé, que odié, que dije que jamás olvidaría pero olvidé sin percatarme.
Cada vez veo más nubes, más recuerdos. Algunos son malos, se quedan un momento y luego se dispersan. Otros son buenos, se elevan y se juntan en la altura con otros recuerdos.
Es una imagen extraña pero, de alguna manera, me tranquiliza. Finalmente llega el tren y las puertas se abren. La gente camina hacia él. Los miro y me doy cuenta de que son todas personas de mi pasado y presente. No hay nadie que no conozca, con todos he vivido momentos de dicha.
Ellos me miran pero no me reconocen, para ellos soy un extraño. No me importa, ellos están ahí y eso es lo que interesa. Todos subimos, las puertas se cierran, por la ventanilla veo a un grupo de personas que llegan tarde y pierden el tren. También los conozco, son todos aquellos que me hicieron sufrir alguna vez. No me causa sorpresa cuando los veo enojados y discutiendo por no haber subido.
A lo lejos veo un túnel. No sé qué hay del otro lado. Se abre una puerta y el encargado aparece. También lo conozco, pide la atención de los pasajeros y dice: "Gracias por estar aquí hoy. Les informo que pronto llegaremos a la estación, así que, por favor, permanezcan en sus asientos. Gracias". El hombre abre la puerta y desaparece, se va sin reconocerme y yo no vuelvo a saber de él.
A los pocos minutos el tren comienza a disminuir su velocidad. Hemos llegado, las puertas se abren. Bajo del tren y siento mucha calma, sólo se escucha el sonido de mi respiración. Miro hacia atrás, nadie más baja del tren, todos se quedan en sus asientos mirando por la ventana o conversando. Las puertas se cierran y el tren deja la estación. a lo lejos veo el nombre del tren: "Pasado". Alejo la mirada de esa palabra y camino por la plataforma. No hay nadie, una vez más me he quedado solo. Recorro la estación buscando a alguien con quien conversar, alguien que me ayude a contrarrestar este silencio que reina en la estación. Nadie aparece, la estación está totalmente vacía. Regreso a la plataforma para esperar la llegada de otro tren, tal vez en él vengan más personas. Mientras tanto, el sonido de mi respiración se vuelve más y más ruidoso. Me acerco a la pizarra y veo el nombre de la estación.  La estación se llama "Nuevo comienzo". En ese momento comprendo todo... este viaje no es sólo un viaje, es mi vida. Ese tren se llevó mi pasado, ya nada de eso me acompaña, sólo veo a los lejos las nubes, los recuerdos que ya no volverán pero que siempre estarán en lo alto para contemplarlos, pero son eso, recuerdos, y nada más... ahora comienza todo de nuevo y depende de mí si esta estación se llena para el próximo viaje... depende de mí que nuevas personas puedan entrar y ser parte de este viaje, de esta vida.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario