Hoy el sol brilla, es martes por la tarde y me siento a observar mi entorno.
Veo niños, los oigo gritar, escapan de sus padres invitándolos a un inocente juego. Hay perros, pequeños amigos que parecen llevar las riendas del paseo al tirar de las correas, arrastrando así a sus jóvenes amos, probablemente nunca se habían sentido tan libres al llevar una correa. Curioso, pero por momentos siento que ese animal es más libre que yo, pues a pesar de sus ataduras físicas, es capaz de correr libre y guiar su propio viaje, mientras que yo no soy capaz de soltar las ataduras que aprisionan a mi espíritu.
Debería observarlo más, tal vez eso me revele la respuesta a tan intrigante misterio. Pero es imposible, pasan demasiadas cosas a mi alrededor, cosas que no puedo dejar pasar.
Veo juegos, malabares, pequeños carnavales que celebran la libertad y nos brindan un poco de alegría en un mundo lleno de tristeza. ¿Qué los motiva a seguir?, ¿por qué yo no puedo ser como ellos? Sus vidas están llenas de color, como la primavera, mientras yo me escondo tras una cortina oscura y niego la entrada a los colores que buscan hacerme sentir mejor.
Dejo eso de lado por un momento, seguir con esto podría hacerme sentir peor.
Sigo mirando, sigo buscando. Sé que hay muchas cosas que aún no veo, tal vez necesito esforzarme un poco más. ¿Cuántas cosas estaré dejando pasar por no hacer un esfuerzo que valga la pena?
Tal vez mis ojos me limitan, una idea que pasa por mi mente, quizás si dejo de confiar en ellos por un instante, logre ver aquello que estoy buscando.
Podría hacerlo, quiero hacerlo, pero el miedo a perder algo realmente bello me detiene.
Los minutos pasan, por cada uno que muere pasa una bella imagen frente a mi, pero mi obsesión por ese momento perfecto no me deja apreciar lo que ya está frente a mí.
Se acerca el momento de tomar una decisión, la luz baja y el día muere. ¿Buscaré esa imagen perfecta o me conformaré con cosas sencillas y cotidianas? Ahora siento la frustración del pintor, del fotógrafo, del artista. Ahora comparto la angustia, intento dejarla atrás pero no puedo. Sin embargo, no creo que sea por esta duda, siento que es por otra cosa. Intento hacerme el tonto, pero de una u otra forma ya sé lo que sucede. Me he decidido por esa imagen perfecta. La angustia que siento se debe a mi incapacidad de encontrar ese momento, esa imagen. Si tan sólo pudiera toparme con ella como quien encuentra a un viejo amigo en la calle, si tan sólo esa imagen pudiera hablar, gritar "¡aquí estoy!", sería todo tan sencillo... pero la vida me ha enseñado que las cosas no son tan fáciles, he aprendido que todo esfuerzo tiene una recompensa y creo que esta no es la excepción. Tal parece que no queda más opción que seguir observando hasta que encuentre lo que busco. Tal vez lo encuentre hoy, tal vez no, sólo sé que el día lentamente se acaba y ya ha llegado la hora de dejar este hermoso lugar lleno de alegría, lleno de vida.
jueves, 21 de noviembre de 2013
domingo, 10 de noviembre de 2013
El tren
Vi a los lejos que el tren se acercaba, la nube de vapor era evidente; en el andén las personas se despedían de sus seres queridos... fue entonces que conocí la envidia, tras tantos años... solo, como nunca antes, sin poder decir adiós, sin besar ni abrazar a algún familiar o a la mujer que amo.
Miro al tren una vez más, se ve más grande con cada segundo, y también lo hace la nube que emana de él. Nunca antes había visto algo así.
Las nubes toman la forma de mis recuerdos más escondidos, momentos que amé, que odié, que dije que jamás olvidaría pero olvidé sin percatarme.
Cada vez veo más nubes, más recuerdos. Algunos son malos, se quedan un momento y luego se dispersan. Otros son buenos, se elevan y se juntan en la altura con otros recuerdos.
Es una imagen extraña pero, de alguna manera, me tranquiliza. Finalmente llega el tren y las puertas se abren. La gente camina hacia él. Los miro y me doy cuenta de que son todas personas de mi pasado y presente. No hay nadie que no conozca, con todos he vivido momentos de dicha.
Ellos me miran pero no me reconocen, para ellos soy un extraño. No me importa, ellos están ahí y eso es lo que interesa. Todos subimos, las puertas se cierran, por la ventanilla veo a un grupo de personas que llegan tarde y pierden el tren. También los conozco, son todos aquellos que me hicieron sufrir alguna vez. No me causa sorpresa cuando los veo enojados y discutiendo por no haber subido.
A lo lejos veo un túnel. No sé qué hay del otro lado. Se abre una puerta y el encargado aparece. También lo conozco, pide la atención de los pasajeros y dice: "Gracias por estar aquí hoy. Les informo que pronto llegaremos a la estación, así que, por favor, permanezcan en sus asientos. Gracias". El hombre abre la puerta y desaparece, se va sin reconocerme y yo no vuelvo a saber de él.
A los pocos minutos el tren comienza a disminuir su velocidad. Hemos llegado, las puertas se abren. Bajo del tren y siento mucha calma, sólo se escucha el sonido de mi respiración. Miro hacia atrás, nadie más baja del tren, todos se quedan en sus asientos mirando por la ventana o conversando. Las puertas se cierran y el tren deja la estación. a lo lejos veo el nombre del tren: "Pasado". Alejo la mirada de esa palabra y camino por la plataforma. No hay nadie, una vez más me he quedado solo. Recorro la estación buscando a alguien con quien conversar, alguien que me ayude a contrarrestar este silencio que reina en la estación. Nadie aparece, la estación está totalmente vacía. Regreso a la plataforma para esperar la llegada de otro tren, tal vez en él vengan más personas. Mientras tanto, el sonido de mi respiración se vuelve más y más ruidoso. Me acerco a la pizarra y veo el nombre de la estación. La estación se llama "Nuevo comienzo". En ese momento comprendo todo... este viaje no es sólo un viaje, es mi vida. Ese tren se llevó mi pasado, ya nada de eso me acompaña, sólo veo a los lejos las nubes, los recuerdos que ya no volverán pero que siempre estarán en lo alto para contemplarlos, pero son eso, recuerdos, y nada más... ahora comienza todo de nuevo y depende de mí si esta estación se llena para el próximo viaje... depende de mí que nuevas personas puedan entrar y ser parte de este viaje, de esta vida.
Miro al tren una vez más, se ve más grande con cada segundo, y también lo hace la nube que emana de él. Nunca antes había visto algo así.
Las nubes toman la forma de mis recuerdos más escondidos, momentos que amé, que odié, que dije que jamás olvidaría pero olvidé sin percatarme.
Cada vez veo más nubes, más recuerdos. Algunos son malos, se quedan un momento y luego se dispersan. Otros son buenos, se elevan y se juntan en la altura con otros recuerdos.
Es una imagen extraña pero, de alguna manera, me tranquiliza. Finalmente llega el tren y las puertas se abren. La gente camina hacia él. Los miro y me doy cuenta de que son todas personas de mi pasado y presente. No hay nadie que no conozca, con todos he vivido momentos de dicha.
Ellos me miran pero no me reconocen, para ellos soy un extraño. No me importa, ellos están ahí y eso es lo que interesa. Todos subimos, las puertas se cierran, por la ventanilla veo a un grupo de personas que llegan tarde y pierden el tren. También los conozco, son todos aquellos que me hicieron sufrir alguna vez. No me causa sorpresa cuando los veo enojados y discutiendo por no haber subido.
A lo lejos veo un túnel. No sé qué hay del otro lado. Se abre una puerta y el encargado aparece. También lo conozco, pide la atención de los pasajeros y dice: "Gracias por estar aquí hoy. Les informo que pronto llegaremos a la estación, así que, por favor, permanezcan en sus asientos. Gracias". El hombre abre la puerta y desaparece, se va sin reconocerme y yo no vuelvo a saber de él.
A los pocos minutos el tren comienza a disminuir su velocidad. Hemos llegado, las puertas se abren. Bajo del tren y siento mucha calma, sólo se escucha el sonido de mi respiración. Miro hacia atrás, nadie más baja del tren, todos se quedan en sus asientos mirando por la ventana o conversando. Las puertas se cierran y el tren deja la estación. a lo lejos veo el nombre del tren: "Pasado". Alejo la mirada de esa palabra y camino por la plataforma. No hay nadie, una vez más me he quedado solo. Recorro la estación buscando a alguien con quien conversar, alguien que me ayude a contrarrestar este silencio que reina en la estación. Nadie aparece, la estación está totalmente vacía. Regreso a la plataforma para esperar la llegada de otro tren, tal vez en él vengan más personas. Mientras tanto, el sonido de mi respiración se vuelve más y más ruidoso. Me acerco a la pizarra y veo el nombre de la estación. La estación se llama "Nuevo comienzo". En ese momento comprendo todo... este viaje no es sólo un viaje, es mi vida. Ese tren se llevó mi pasado, ya nada de eso me acompaña, sólo veo a los lejos las nubes, los recuerdos que ya no volverán pero que siempre estarán en lo alto para contemplarlos, pero son eso, recuerdos, y nada más... ahora comienza todo de nuevo y depende de mí si esta estación se llena para el próximo viaje... depende de mí que nuevas personas puedan entrar y ser parte de este viaje, de esta vida.
viernes, 1 de noviembre de 2013
Confesión de un corazón roto...
Hoy no me siento a escribir la historia de un personaje creado por mi mente para entretenerlos.
Hoy estoy frente a mi computador como la persona detrás del personaje, como el escritor aficionado, como el estudiante, como el romántico, como el hombre.
El nombre de esta entrada revela claramente que esta no es una historia escrita con anterioridad, sino que es una forma de dejar salir toda la tristeza que se ha instalado en mi corazón en estos últimos días.
No lo estoy pasando bien, estos días han sido complicados, sobretodo el día de ayer, cuando todo comenzó a colapsar. No sé en qué momento las cosas comenzaron a ponerse tan mal, no sé en qué estaba pensando que me distrajo de algo tan importante... o tal vez sí lo sé y no quiero admitirlo...
Hace casi un año mi vida cambió por completo, aún no sé cómo ocurrió esto o cómo llegué a merecer algo así, pero al final decidí abrazar este cambio y dejar que influyera en mi vida de una manera positiva.
Por un tiempo fue así, pero hace poco las cosas comenzaron a salir de una forma que nunca imaginé. Apenas logro recordar la última vez que pasé por algo así y cuando lo hago, lo hago con dolor y tristeza... no sé si recordarlo sea lo mejor, pero no puedo pasar por alto estos recuerdos y esta sensación... las cosas no están bien en mi corazón y dejar salir todo esto podría ser una buena manera de encontrar la solución.
Hay confusión y conflicto entre mi cabeza y mi corazón, cada uno está intentando hacer su voluntad pero ninguno lo consigue. Como consecuencia, he estado sufriendo al no poder tomar una decisión con respecto a mi vida, a mi bienestar.
No escribo esto para buscar una solución, sólo intento aliviar un poco este malestar y encontrar así una solución que calme un poco la tormenta que hay en mí.
Tal vez encuentre consuelo en las palabras, tal vez no... tal vez sea más fácil encerrarme en la oscuridad y la tristeza, o tal vez sea mejor seguir viviendo y encontrar la solución en el camino... no lo sé... pronto lo descubriré, por ahora seguiré con mi plan que consiste en no tener un plan... sólo viviré mi vida, improvisaré y tomaré las decisiones cuando sea necesario...
Debo ser fuerte... por mí, por ti, por todos... sólo la fortaleza me ayudará a aliviar el dolor y seguir caminando sin tropezar... tal vez así logre llegar a ti... tal vez así logre hacer las cosas como corresponde para ser feliz...
Hoy estoy frente a mi computador como la persona detrás del personaje, como el escritor aficionado, como el estudiante, como el romántico, como el hombre.
El nombre de esta entrada revela claramente que esta no es una historia escrita con anterioridad, sino que es una forma de dejar salir toda la tristeza que se ha instalado en mi corazón en estos últimos días.
No lo estoy pasando bien, estos días han sido complicados, sobretodo el día de ayer, cuando todo comenzó a colapsar. No sé en qué momento las cosas comenzaron a ponerse tan mal, no sé en qué estaba pensando que me distrajo de algo tan importante... o tal vez sí lo sé y no quiero admitirlo...
Hace casi un año mi vida cambió por completo, aún no sé cómo ocurrió esto o cómo llegué a merecer algo así, pero al final decidí abrazar este cambio y dejar que influyera en mi vida de una manera positiva.
Por un tiempo fue así, pero hace poco las cosas comenzaron a salir de una forma que nunca imaginé. Apenas logro recordar la última vez que pasé por algo así y cuando lo hago, lo hago con dolor y tristeza... no sé si recordarlo sea lo mejor, pero no puedo pasar por alto estos recuerdos y esta sensación... las cosas no están bien en mi corazón y dejar salir todo esto podría ser una buena manera de encontrar la solución.
Hay confusión y conflicto entre mi cabeza y mi corazón, cada uno está intentando hacer su voluntad pero ninguno lo consigue. Como consecuencia, he estado sufriendo al no poder tomar una decisión con respecto a mi vida, a mi bienestar.
No escribo esto para buscar una solución, sólo intento aliviar un poco este malestar y encontrar así una solución que calme un poco la tormenta que hay en mí.
Tal vez encuentre consuelo en las palabras, tal vez no... tal vez sea más fácil encerrarme en la oscuridad y la tristeza, o tal vez sea mejor seguir viviendo y encontrar la solución en el camino... no lo sé... pronto lo descubriré, por ahora seguiré con mi plan que consiste en no tener un plan... sólo viviré mi vida, improvisaré y tomaré las decisiones cuando sea necesario...
Debo ser fuerte... por mí, por ti, por todos... sólo la fortaleza me ayudará a aliviar el dolor y seguir caminando sin tropezar... tal vez así logre llegar a ti... tal vez así logre hacer las cosas como corresponde para ser feliz...
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