Él era un joven como cualquier otro, tenía 23 años, su nombre era Fernando. Toda la vida vivió pensando que a su vida le faltaba algo, pero nunca pudo descifrar qué era. Un día decidió descubrirlo. Analizó cada aspecto de su vida para encontrar la respuesta, amigos, familia, estudios, todo. Finalmente se dio cuenta... lo único que no tenía era libertad.
Vivía encerrado en un mundo de responsabilidades que nunca quiso aceptar, sus amigos lo veían sólo como un payaso más, sus estudios no eran más que el deseo de sus padres y su familia era un grupo hipócrita que no hacía más que envenenar su mente. Se dio cuenta de que esta no era la vida que quería vivir. Por eso decidió irse y encontrar lo que tanto anhelaba.
Una tarde, mientras caminaba por la calle, vio un evento que se realizaba en un parque. Cuando llegó al centro del evento, vio a una mujer, para él fue amor a primera vista, no podía creer lo que sus ojos veían.
Se acercó a ella, la saludó y le dijo: "Hola, mi nombre es Fernando". Ella lo miró, sonrió y le respondió: "Yo soy Francisca". Ese fue el comienzo una historia que, para Fernando, era la más hermosa y real de su vida.
Los días pasaron. Fernando y Francisca se enamoraron cada vez más y él sólo quería irse con ella para ser libre, pero las ataduras de su antigua vida seguían haciendo de las suyas. Finalmente llegó el día más triste para Fernando. Ella se fue y él quedó atrapado en la burbuja de mentiras e hipocresía que alguna vez llamó vida.
El joven soñador deseaba irse, sabía dónde estaba Francisca y ambos querían estar juntos, pero cada vez que Fernando tomaba su mochila para partir, su familia lo frenaba y cortaba sus alas. Las cosas estaban peor que nunca.
Sin embargo, el deseo de libertad era más fuerte y una noche, contra todo pronóstico, Fernando se escapó de todo y decidió seguir su sueño, tal como debió haberlo hecho desde un principio.
Al día siguiente, su madre entró a su habitación, él ya no estaba ahí y sólo había una nota sobre la cama.
La nota decía:
"Quiero ser libre, desearía no ser más un payaso, el prisionero de una falsa sonrisa viviendo rodeado de una felicidad mentirosa...
El camino ha sido largo, ha sido difícil, pero no me detendré. Estoy tan cerca, la libertad ya no será sólo un sueño.
Debo seguir luchando, debo vivir para ver el comienzo de un nuevo día... debo luchar para volver a ver sus bellos ojos, tomar su mano y acariciar su rostro... sólo con ella seré libre.
Rodeado de tanta gente falsa, mi mente creó un falso concepto de la realidad, un falso concepto de la libertad... pero ya no más, hoy comienza una nueva vida, hoy comienza mi libertad".
De Fernando no se supo mucho más, hasta el día de hoy sus padres no comprenden por qué dejó todo, él nunca volvió a esa casa ni volvió a hablar con las personas de su pasado... Sólo se sabe que se reunió con Francisca, pudieron vivir su amor y juntos lograron cumplir su sueño... juntos lograron ser libres.
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