Un corazón, una moneda; dos caras, dos sentimientos. Dos personas, una relación; una palabra fría, un día de tristeza.
Una mirada arrepentida, un abrazo caluroso. Las emociones escapan por nuestros ojos, las palabras sobran y se esconden. Nuestros labios se sienten, se desean, se tocan.
Nuestros dedos juegan a descubrirse y nuestras manos se reúnen contra mi pecho. La piel suave sale de su escondite bajo nuestras ropas. Cada roce nos mezcla un poco más.
¿Dónde termina tu cuerpo y empieza el mío? Nuestros sentidos ya no lo distinguen.
El tiempo pierde importancia con cada caricia, nos perdemos en un mundo donde sólo importamos tú y yo. El éxtasis nos acorrala y nos invita a quedarnos.
Afuera el sol brilla, pasan las micros, suenan las bocinas, lo perros ladran. Pero nada de eso importa, sólo estamos los dos, el mundo real pierde todo interés.
De pronto suspiramos, nuestras almas respiran el aire más puro. Acaricio tu mejilla y tú tomas mi mano. Abrimos los ojos, nos miramos y sonreímos. Hay tantas cosas que decir, pero nada sale de nuestras bocas, las palabras se dan cuenta de lo especial que es este momento y temen arruinarlo con su irrupción.
Nos miramos una vez más, te sientas en la cama y yo acaricio tu espalda. Ninguno de los dos quiere poner los pies en el piso, eso significaría abandonar este bello lugar.
Te volteas y me miras, tus ojos brillan; al ver esto me doy cuenta... este mundo es nuestro, podemos llevarlo a todas partes, vive en nosotros.
Salgo de la cama, tomo tu mano y beso tu frente. Ha llegado mi hora de partir.
Intento alejarme pero no me sueltas. Te miro, te beso, me detengo un par de segundos para admirar tu belleza. Me miras a los ojos y sonríes. Me acompañas hasta la puerta, la abres y yo salgo. Tú no quieres cerrar y yo no quiero irme.
Finalmente me decido y te digo adiós.
Me abrazas fuerte y me susurras al oído. Me dices que me amas y yo me congelo. Dejo pasar algunos segundos y te respondo de la misma manera.
Sonríes una vez más, retrocedes y cierras la puerta. Yo me dispongo a caminar hasta mi casa.
Abandono este paraíso, pero me llevo una pequeña parte en mis recuerdos.
Camino, pienso, te recuerdo, sonrío, te siento, te amo un poco más.
Te sigo amando, no lo puedo evitar.
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