Un corazón, una moneda; dos caras, dos sentimientos; dos personas, una relación; una palabra fría, un día de tristeza.
Camino solo por la calle, ya está oscuro, hace frío. Diste media vuelta y me dejaste. No me diste explicación, sólo te fuiste. ¿Qué pensar? ¿qué sentir? No hay palabras que alivien mi dolor, cada paso que doy se siente como una punzada en el corazón, cada paso que doy me aleja de ti un poco más.
Me detengo un momento y me apoyo contra una pared. Tantas cosas en mi mente y tan poco tiempo para reflexionar. Cierro mis ojos y te veo entre sombras, no eres más que un vago recuerdo que mi mente se rehúsa a soltar. Recuerdo aquellos días de felicidad, esos momentos en que sólo había espacio para nuestro amor, hoy los veo como una utopía que nunca verá la luz ni se acercará a la realidad.
Continúo unos minutos más en esto. Decido finalmente continuar con mi triste caminar. Miro hacia el cielo pero no veo nada, una nube ha cubierto las estrellas para evitar que me den consuelo. No encuentro salida, sólo me queda este camino.
Sin darme cuenta llego a casa. Antes de abrir la puerta, siento unas gotas que se estrellan contra mis mejillas. Finalmente el cielo comprende mi dolor y llora por la tristeza que siente... que sentimos.
Entro a mi casa, la oscuridad la ha invadido.
Quiero encender la luz, pero temo a lo que podría ver. Camino en la oscuridad, chocando con sombras y fantasmas del pasado que nunca me dejaron. Uso mis manos para guiarme y llego finalmente a mi cama. Está más fría que nunca, la toco y me contagia su frialdad. Sólo tu voz puede devolverme el calor que tanto necesito... pero no estás aquí... y tu voz no me alcanza.
Cuando ya estoy sumido en este mal sueño, escucho un sonido a lo lejos, algo que creo reconocer. Mi teléfono suena, lo contesto sin mirar la pantalla. No sé quién me llama. De pronto siento un calor en mi mano, un calor que comienza a recorrer mi cuerpo. Escucho una voz... eres tú.
Siento tu calor, me empiezo a sentir fuerte, mi cuerpo recupera su rigor natural, comienzo a dejar las sombras atrás.
Me dices que lo sientes y mi cuarto se ilumina, ya no hay fantasmas, todo desaparece, todo excepto tú y yo.
Dices que quieres verme, vuelve a salir el sol.
Al parecer la moneda a vuelto a cambiar, vuelvo a sentir que te amo un poco más.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario