"¿Qué significa esa guitarra para ti?" le preguntó un hombre al joven músico que tocaba sentado en el pasto.
"Ja, ¿qué NO significa?, esa sería una pregunta más apropiada" le respondió mientras tocaba unos melancólicos acordes.
"Mi guitarra es más que un instrumento, es una compañera, es una amiga, es aquella que nunca me abandona, la que sabe lo que pienso y por momentos lo expresa de mejor manera que yo. Mi guitarra es mi voz, es la voz de mi corazón, es la que me ayuda a decir 'te quiero', 'te amo' cuando yo no puedo hacerlo. Eso es mi guitarra".
El hombre se quedó en silencio al oír eso, nunca pensó que un instrumento pudiera significar tanto para una persona. Se quedó parado escuchando y viendo al joven tocar bellos acordes que alegraban la tarde de primavera. Tras unos minutos logró comprender lo que el músico le decía. Una sonrisa se vio en el rostro del hombre y finalmente decidió sentarse junto al guitarrista.
"¿Puedo tocar tu guitarra un momento?" preguntó el hombre mientras extendía sus manos hacia el joven.
"Lo siento" - dijo el joven - "pero no dejo que cualquiera toque mi guitarra".
El hombre quedó perplejo, esa respuesta era la que menos esperaba.
"Te lo explicaré" dijo el músico. "Esta guitarra es muy importante para mí, no dejo que cualquiera la toque, y para qué hablar de dejarla con alguien más". El hombre seguía sin comprender y preguntó: "¿Pero no dejas que nadie la toque?".
"Bueno, no tanto así", dijo el joven, "Sólo las personas que son realmente importantes para mí pueden tenerla, tocarla y quedarse con ella. Esta guitarra es importante para mí y por lo mismo sólo las personas en las que confío y significan mucho para mí pueden hacer todo esto".
"Ahh, lo entiendo" dijo el hombre. "Bueno, ahora tengo que irme. Gracias por todo, adiós"
"Adiós", dijo el joven que seguía tocando su guitarra.
Esa noche el hombre llegó a su casa, fui directo a su habitación, se agachó y buscó debajo de su cama por unos segundos. Sacó finalmente un gran estuche rectangular lleno de polvo, lo abrió y sacó de él una vieja guitarra eléctrica.
"Hola vieja amiga, ha pasado mucho tiempo" dijo el hombre mientras conectaba su guitarra al viejo amplificador que estaba en un rincón de su habitación. "Lamento haberte dejado de lado por tantos años, pero hoy recordé lo especial que eras para mí y lo especial que sigues siendo. Vieja amiga, lo siento".
Esa noche, el hombre tocó hasta que sus dedos no dieron más. Esa noche comprendió al joven músico, comprendió lo que una sencilla guitarra puede llegar a ser ser si se deja al corazón hablar a través de ella.
domingo, 15 de diciembre de 2013
jueves, 21 de noviembre de 2013
Imágenes
Hoy el sol brilla, es martes por la tarde y me siento a observar mi entorno.
Veo niños, los oigo gritar, escapan de sus padres invitándolos a un inocente juego. Hay perros, pequeños amigos que parecen llevar las riendas del paseo al tirar de las correas, arrastrando así a sus jóvenes amos, probablemente nunca se habían sentido tan libres al llevar una correa. Curioso, pero por momentos siento que ese animal es más libre que yo, pues a pesar de sus ataduras físicas, es capaz de correr libre y guiar su propio viaje, mientras que yo no soy capaz de soltar las ataduras que aprisionan a mi espíritu.
Debería observarlo más, tal vez eso me revele la respuesta a tan intrigante misterio. Pero es imposible, pasan demasiadas cosas a mi alrededor, cosas que no puedo dejar pasar.
Veo juegos, malabares, pequeños carnavales que celebran la libertad y nos brindan un poco de alegría en un mundo lleno de tristeza. ¿Qué los motiva a seguir?, ¿por qué yo no puedo ser como ellos? Sus vidas están llenas de color, como la primavera, mientras yo me escondo tras una cortina oscura y niego la entrada a los colores que buscan hacerme sentir mejor.
Dejo eso de lado por un momento, seguir con esto podría hacerme sentir peor.
Sigo mirando, sigo buscando. Sé que hay muchas cosas que aún no veo, tal vez necesito esforzarme un poco más. ¿Cuántas cosas estaré dejando pasar por no hacer un esfuerzo que valga la pena?
Tal vez mis ojos me limitan, una idea que pasa por mi mente, quizás si dejo de confiar en ellos por un instante, logre ver aquello que estoy buscando.
Podría hacerlo, quiero hacerlo, pero el miedo a perder algo realmente bello me detiene.
Los minutos pasan, por cada uno que muere pasa una bella imagen frente a mi, pero mi obsesión por ese momento perfecto no me deja apreciar lo que ya está frente a mí.
Se acerca el momento de tomar una decisión, la luz baja y el día muere. ¿Buscaré esa imagen perfecta o me conformaré con cosas sencillas y cotidianas? Ahora siento la frustración del pintor, del fotógrafo, del artista. Ahora comparto la angustia, intento dejarla atrás pero no puedo. Sin embargo, no creo que sea por esta duda, siento que es por otra cosa. Intento hacerme el tonto, pero de una u otra forma ya sé lo que sucede. Me he decidido por esa imagen perfecta. La angustia que siento se debe a mi incapacidad de encontrar ese momento, esa imagen. Si tan sólo pudiera toparme con ella como quien encuentra a un viejo amigo en la calle, si tan sólo esa imagen pudiera hablar, gritar "¡aquí estoy!", sería todo tan sencillo... pero la vida me ha enseñado que las cosas no son tan fáciles, he aprendido que todo esfuerzo tiene una recompensa y creo que esta no es la excepción. Tal parece que no queda más opción que seguir observando hasta que encuentre lo que busco. Tal vez lo encuentre hoy, tal vez no, sólo sé que el día lentamente se acaba y ya ha llegado la hora de dejar este hermoso lugar lleno de alegría, lleno de vida.
Veo niños, los oigo gritar, escapan de sus padres invitándolos a un inocente juego. Hay perros, pequeños amigos que parecen llevar las riendas del paseo al tirar de las correas, arrastrando así a sus jóvenes amos, probablemente nunca se habían sentido tan libres al llevar una correa. Curioso, pero por momentos siento que ese animal es más libre que yo, pues a pesar de sus ataduras físicas, es capaz de correr libre y guiar su propio viaje, mientras que yo no soy capaz de soltar las ataduras que aprisionan a mi espíritu.
Debería observarlo más, tal vez eso me revele la respuesta a tan intrigante misterio. Pero es imposible, pasan demasiadas cosas a mi alrededor, cosas que no puedo dejar pasar.
Veo juegos, malabares, pequeños carnavales que celebran la libertad y nos brindan un poco de alegría en un mundo lleno de tristeza. ¿Qué los motiva a seguir?, ¿por qué yo no puedo ser como ellos? Sus vidas están llenas de color, como la primavera, mientras yo me escondo tras una cortina oscura y niego la entrada a los colores que buscan hacerme sentir mejor.
Dejo eso de lado por un momento, seguir con esto podría hacerme sentir peor.
Sigo mirando, sigo buscando. Sé que hay muchas cosas que aún no veo, tal vez necesito esforzarme un poco más. ¿Cuántas cosas estaré dejando pasar por no hacer un esfuerzo que valga la pena?
Tal vez mis ojos me limitan, una idea que pasa por mi mente, quizás si dejo de confiar en ellos por un instante, logre ver aquello que estoy buscando.
Podría hacerlo, quiero hacerlo, pero el miedo a perder algo realmente bello me detiene.
Los minutos pasan, por cada uno que muere pasa una bella imagen frente a mi, pero mi obsesión por ese momento perfecto no me deja apreciar lo que ya está frente a mí.
Se acerca el momento de tomar una decisión, la luz baja y el día muere. ¿Buscaré esa imagen perfecta o me conformaré con cosas sencillas y cotidianas? Ahora siento la frustración del pintor, del fotógrafo, del artista. Ahora comparto la angustia, intento dejarla atrás pero no puedo. Sin embargo, no creo que sea por esta duda, siento que es por otra cosa. Intento hacerme el tonto, pero de una u otra forma ya sé lo que sucede. Me he decidido por esa imagen perfecta. La angustia que siento se debe a mi incapacidad de encontrar ese momento, esa imagen. Si tan sólo pudiera toparme con ella como quien encuentra a un viejo amigo en la calle, si tan sólo esa imagen pudiera hablar, gritar "¡aquí estoy!", sería todo tan sencillo... pero la vida me ha enseñado que las cosas no son tan fáciles, he aprendido que todo esfuerzo tiene una recompensa y creo que esta no es la excepción. Tal parece que no queda más opción que seguir observando hasta que encuentre lo que busco. Tal vez lo encuentre hoy, tal vez no, sólo sé que el día lentamente se acaba y ya ha llegado la hora de dejar este hermoso lugar lleno de alegría, lleno de vida.
domingo, 10 de noviembre de 2013
El tren
Vi a los lejos que el tren se acercaba, la nube de vapor era evidente; en el andén las personas se despedían de sus seres queridos... fue entonces que conocí la envidia, tras tantos años... solo, como nunca antes, sin poder decir adiós, sin besar ni abrazar a algún familiar o a la mujer que amo.
Miro al tren una vez más, se ve más grande con cada segundo, y también lo hace la nube que emana de él. Nunca antes había visto algo así.
Las nubes toman la forma de mis recuerdos más escondidos, momentos que amé, que odié, que dije que jamás olvidaría pero olvidé sin percatarme.
Cada vez veo más nubes, más recuerdos. Algunos son malos, se quedan un momento y luego se dispersan. Otros son buenos, se elevan y se juntan en la altura con otros recuerdos.
Es una imagen extraña pero, de alguna manera, me tranquiliza. Finalmente llega el tren y las puertas se abren. La gente camina hacia él. Los miro y me doy cuenta de que son todas personas de mi pasado y presente. No hay nadie que no conozca, con todos he vivido momentos de dicha.
Ellos me miran pero no me reconocen, para ellos soy un extraño. No me importa, ellos están ahí y eso es lo que interesa. Todos subimos, las puertas se cierran, por la ventanilla veo a un grupo de personas que llegan tarde y pierden el tren. También los conozco, son todos aquellos que me hicieron sufrir alguna vez. No me causa sorpresa cuando los veo enojados y discutiendo por no haber subido.
A lo lejos veo un túnel. No sé qué hay del otro lado. Se abre una puerta y el encargado aparece. También lo conozco, pide la atención de los pasajeros y dice: "Gracias por estar aquí hoy. Les informo que pronto llegaremos a la estación, así que, por favor, permanezcan en sus asientos. Gracias". El hombre abre la puerta y desaparece, se va sin reconocerme y yo no vuelvo a saber de él.
A los pocos minutos el tren comienza a disminuir su velocidad. Hemos llegado, las puertas se abren. Bajo del tren y siento mucha calma, sólo se escucha el sonido de mi respiración. Miro hacia atrás, nadie más baja del tren, todos se quedan en sus asientos mirando por la ventana o conversando. Las puertas se cierran y el tren deja la estación. a lo lejos veo el nombre del tren: "Pasado". Alejo la mirada de esa palabra y camino por la plataforma. No hay nadie, una vez más me he quedado solo. Recorro la estación buscando a alguien con quien conversar, alguien que me ayude a contrarrestar este silencio que reina en la estación. Nadie aparece, la estación está totalmente vacía. Regreso a la plataforma para esperar la llegada de otro tren, tal vez en él vengan más personas. Mientras tanto, el sonido de mi respiración se vuelve más y más ruidoso. Me acerco a la pizarra y veo el nombre de la estación. La estación se llama "Nuevo comienzo". En ese momento comprendo todo... este viaje no es sólo un viaje, es mi vida. Ese tren se llevó mi pasado, ya nada de eso me acompaña, sólo veo a los lejos las nubes, los recuerdos que ya no volverán pero que siempre estarán en lo alto para contemplarlos, pero son eso, recuerdos, y nada más... ahora comienza todo de nuevo y depende de mí si esta estación se llena para el próximo viaje... depende de mí que nuevas personas puedan entrar y ser parte de este viaje, de esta vida.
Miro al tren una vez más, se ve más grande con cada segundo, y también lo hace la nube que emana de él. Nunca antes había visto algo así.
Las nubes toman la forma de mis recuerdos más escondidos, momentos que amé, que odié, que dije que jamás olvidaría pero olvidé sin percatarme.
Cada vez veo más nubes, más recuerdos. Algunos son malos, se quedan un momento y luego se dispersan. Otros son buenos, se elevan y se juntan en la altura con otros recuerdos.
Es una imagen extraña pero, de alguna manera, me tranquiliza. Finalmente llega el tren y las puertas se abren. La gente camina hacia él. Los miro y me doy cuenta de que son todas personas de mi pasado y presente. No hay nadie que no conozca, con todos he vivido momentos de dicha.
Ellos me miran pero no me reconocen, para ellos soy un extraño. No me importa, ellos están ahí y eso es lo que interesa. Todos subimos, las puertas se cierran, por la ventanilla veo a un grupo de personas que llegan tarde y pierden el tren. También los conozco, son todos aquellos que me hicieron sufrir alguna vez. No me causa sorpresa cuando los veo enojados y discutiendo por no haber subido.
A lo lejos veo un túnel. No sé qué hay del otro lado. Se abre una puerta y el encargado aparece. También lo conozco, pide la atención de los pasajeros y dice: "Gracias por estar aquí hoy. Les informo que pronto llegaremos a la estación, así que, por favor, permanezcan en sus asientos. Gracias". El hombre abre la puerta y desaparece, se va sin reconocerme y yo no vuelvo a saber de él.
A los pocos minutos el tren comienza a disminuir su velocidad. Hemos llegado, las puertas se abren. Bajo del tren y siento mucha calma, sólo se escucha el sonido de mi respiración. Miro hacia atrás, nadie más baja del tren, todos se quedan en sus asientos mirando por la ventana o conversando. Las puertas se cierran y el tren deja la estación. a lo lejos veo el nombre del tren: "Pasado". Alejo la mirada de esa palabra y camino por la plataforma. No hay nadie, una vez más me he quedado solo. Recorro la estación buscando a alguien con quien conversar, alguien que me ayude a contrarrestar este silencio que reina en la estación. Nadie aparece, la estación está totalmente vacía. Regreso a la plataforma para esperar la llegada de otro tren, tal vez en él vengan más personas. Mientras tanto, el sonido de mi respiración se vuelve más y más ruidoso. Me acerco a la pizarra y veo el nombre de la estación. La estación se llama "Nuevo comienzo". En ese momento comprendo todo... este viaje no es sólo un viaje, es mi vida. Ese tren se llevó mi pasado, ya nada de eso me acompaña, sólo veo a los lejos las nubes, los recuerdos que ya no volverán pero que siempre estarán en lo alto para contemplarlos, pero son eso, recuerdos, y nada más... ahora comienza todo de nuevo y depende de mí si esta estación se llena para el próximo viaje... depende de mí que nuevas personas puedan entrar y ser parte de este viaje, de esta vida.
viernes, 1 de noviembre de 2013
Confesión de un corazón roto...
Hoy no me siento a escribir la historia de un personaje creado por mi mente para entretenerlos.
Hoy estoy frente a mi computador como la persona detrás del personaje, como el escritor aficionado, como el estudiante, como el romántico, como el hombre.
El nombre de esta entrada revela claramente que esta no es una historia escrita con anterioridad, sino que es una forma de dejar salir toda la tristeza que se ha instalado en mi corazón en estos últimos días.
No lo estoy pasando bien, estos días han sido complicados, sobretodo el día de ayer, cuando todo comenzó a colapsar. No sé en qué momento las cosas comenzaron a ponerse tan mal, no sé en qué estaba pensando que me distrajo de algo tan importante... o tal vez sí lo sé y no quiero admitirlo...
Hace casi un año mi vida cambió por completo, aún no sé cómo ocurrió esto o cómo llegué a merecer algo así, pero al final decidí abrazar este cambio y dejar que influyera en mi vida de una manera positiva.
Por un tiempo fue así, pero hace poco las cosas comenzaron a salir de una forma que nunca imaginé. Apenas logro recordar la última vez que pasé por algo así y cuando lo hago, lo hago con dolor y tristeza... no sé si recordarlo sea lo mejor, pero no puedo pasar por alto estos recuerdos y esta sensación... las cosas no están bien en mi corazón y dejar salir todo esto podría ser una buena manera de encontrar la solución.
Hay confusión y conflicto entre mi cabeza y mi corazón, cada uno está intentando hacer su voluntad pero ninguno lo consigue. Como consecuencia, he estado sufriendo al no poder tomar una decisión con respecto a mi vida, a mi bienestar.
No escribo esto para buscar una solución, sólo intento aliviar un poco este malestar y encontrar así una solución que calme un poco la tormenta que hay en mí.
Tal vez encuentre consuelo en las palabras, tal vez no... tal vez sea más fácil encerrarme en la oscuridad y la tristeza, o tal vez sea mejor seguir viviendo y encontrar la solución en el camino... no lo sé... pronto lo descubriré, por ahora seguiré con mi plan que consiste en no tener un plan... sólo viviré mi vida, improvisaré y tomaré las decisiones cuando sea necesario...
Debo ser fuerte... por mí, por ti, por todos... sólo la fortaleza me ayudará a aliviar el dolor y seguir caminando sin tropezar... tal vez así logre llegar a ti... tal vez así logre hacer las cosas como corresponde para ser feliz...
Hoy estoy frente a mi computador como la persona detrás del personaje, como el escritor aficionado, como el estudiante, como el romántico, como el hombre.
El nombre de esta entrada revela claramente que esta no es una historia escrita con anterioridad, sino que es una forma de dejar salir toda la tristeza que se ha instalado en mi corazón en estos últimos días.
No lo estoy pasando bien, estos días han sido complicados, sobretodo el día de ayer, cuando todo comenzó a colapsar. No sé en qué momento las cosas comenzaron a ponerse tan mal, no sé en qué estaba pensando que me distrajo de algo tan importante... o tal vez sí lo sé y no quiero admitirlo...
Hace casi un año mi vida cambió por completo, aún no sé cómo ocurrió esto o cómo llegué a merecer algo así, pero al final decidí abrazar este cambio y dejar que influyera en mi vida de una manera positiva.
Por un tiempo fue así, pero hace poco las cosas comenzaron a salir de una forma que nunca imaginé. Apenas logro recordar la última vez que pasé por algo así y cuando lo hago, lo hago con dolor y tristeza... no sé si recordarlo sea lo mejor, pero no puedo pasar por alto estos recuerdos y esta sensación... las cosas no están bien en mi corazón y dejar salir todo esto podría ser una buena manera de encontrar la solución.
Hay confusión y conflicto entre mi cabeza y mi corazón, cada uno está intentando hacer su voluntad pero ninguno lo consigue. Como consecuencia, he estado sufriendo al no poder tomar una decisión con respecto a mi vida, a mi bienestar.
No escribo esto para buscar una solución, sólo intento aliviar un poco este malestar y encontrar así una solución que calme un poco la tormenta que hay en mí.
Tal vez encuentre consuelo en las palabras, tal vez no... tal vez sea más fácil encerrarme en la oscuridad y la tristeza, o tal vez sea mejor seguir viviendo y encontrar la solución en el camino... no lo sé... pronto lo descubriré, por ahora seguiré con mi plan que consiste en no tener un plan... sólo viviré mi vida, improvisaré y tomaré las decisiones cuando sea necesario...
Debo ser fuerte... por mí, por ti, por todos... sólo la fortaleza me ayudará a aliviar el dolor y seguir caminando sin tropezar... tal vez así logre llegar a ti... tal vez así logre hacer las cosas como corresponde para ser feliz...
domingo, 6 de octubre de 2013
Nuestro mundo (cara B)
Un corazón, una moneda; dos caras, dos sentimientos; dos personas, una relación; una palabra fría, un día de tristeza.
Camino solo por la calle, ya está oscuro, hace frío. Diste media vuelta y me dejaste. No me diste explicación, sólo te fuiste. ¿Qué pensar? ¿qué sentir? No hay palabras que alivien mi dolor, cada paso que doy se siente como una punzada en el corazón, cada paso que doy me aleja de ti un poco más.
Me detengo un momento y me apoyo contra una pared. Tantas cosas en mi mente y tan poco tiempo para reflexionar. Cierro mis ojos y te veo entre sombras, no eres más que un vago recuerdo que mi mente se rehúsa a soltar. Recuerdo aquellos días de felicidad, esos momentos en que sólo había espacio para nuestro amor, hoy los veo como una utopía que nunca verá la luz ni se acercará a la realidad.
Continúo unos minutos más en esto. Decido finalmente continuar con mi triste caminar. Miro hacia el cielo pero no veo nada, una nube ha cubierto las estrellas para evitar que me den consuelo. No encuentro salida, sólo me queda este camino.
Sin darme cuenta llego a casa. Antes de abrir la puerta, siento unas gotas que se estrellan contra mis mejillas. Finalmente el cielo comprende mi dolor y llora por la tristeza que siente... que sentimos.
Entro a mi casa, la oscuridad la ha invadido.
Quiero encender la luz, pero temo a lo que podría ver. Camino en la oscuridad, chocando con sombras y fantasmas del pasado que nunca me dejaron. Uso mis manos para guiarme y llego finalmente a mi cama. Está más fría que nunca, la toco y me contagia su frialdad. Sólo tu voz puede devolverme el calor que tanto necesito... pero no estás aquí... y tu voz no me alcanza.
Cuando ya estoy sumido en este mal sueño, escucho un sonido a lo lejos, algo que creo reconocer. Mi teléfono suena, lo contesto sin mirar la pantalla. No sé quién me llama. De pronto siento un calor en mi mano, un calor que comienza a recorrer mi cuerpo. Escucho una voz... eres tú.
Siento tu calor, me empiezo a sentir fuerte, mi cuerpo recupera su rigor natural, comienzo a dejar las sombras atrás.
Me dices que lo sientes y mi cuarto se ilumina, ya no hay fantasmas, todo desaparece, todo excepto tú y yo.
Dices que quieres verme, vuelve a salir el sol.
Al parecer la moneda a vuelto a cambiar, vuelvo a sentir que te amo un poco más.
Camino solo por la calle, ya está oscuro, hace frío. Diste media vuelta y me dejaste. No me diste explicación, sólo te fuiste. ¿Qué pensar? ¿qué sentir? No hay palabras que alivien mi dolor, cada paso que doy se siente como una punzada en el corazón, cada paso que doy me aleja de ti un poco más.
Me detengo un momento y me apoyo contra una pared. Tantas cosas en mi mente y tan poco tiempo para reflexionar. Cierro mis ojos y te veo entre sombras, no eres más que un vago recuerdo que mi mente se rehúsa a soltar. Recuerdo aquellos días de felicidad, esos momentos en que sólo había espacio para nuestro amor, hoy los veo como una utopía que nunca verá la luz ni se acercará a la realidad.
Continúo unos minutos más en esto. Decido finalmente continuar con mi triste caminar. Miro hacia el cielo pero no veo nada, una nube ha cubierto las estrellas para evitar que me den consuelo. No encuentro salida, sólo me queda este camino.
Sin darme cuenta llego a casa. Antes de abrir la puerta, siento unas gotas que se estrellan contra mis mejillas. Finalmente el cielo comprende mi dolor y llora por la tristeza que siente... que sentimos.
Entro a mi casa, la oscuridad la ha invadido.
Quiero encender la luz, pero temo a lo que podría ver. Camino en la oscuridad, chocando con sombras y fantasmas del pasado que nunca me dejaron. Uso mis manos para guiarme y llego finalmente a mi cama. Está más fría que nunca, la toco y me contagia su frialdad. Sólo tu voz puede devolverme el calor que tanto necesito... pero no estás aquí... y tu voz no me alcanza.
Cuando ya estoy sumido en este mal sueño, escucho un sonido a lo lejos, algo que creo reconocer. Mi teléfono suena, lo contesto sin mirar la pantalla. No sé quién me llama. De pronto siento un calor en mi mano, un calor que comienza a recorrer mi cuerpo. Escucho una voz... eres tú.
Siento tu calor, me empiezo a sentir fuerte, mi cuerpo recupera su rigor natural, comienzo a dejar las sombras atrás.
Me dices que lo sientes y mi cuarto se ilumina, ya no hay fantasmas, todo desaparece, todo excepto tú y yo.
Dices que quieres verme, vuelve a salir el sol.
Al parecer la moneda a vuelto a cambiar, vuelvo a sentir que te amo un poco más.
viernes, 20 de septiembre de 2013
Nuestro mundo (cara A)
Un corazón, una moneda; dos caras, dos sentimientos. Dos personas, una relación; una palabra fría, un día de tristeza.
Una mirada arrepentida, un abrazo caluroso. Las emociones escapan por nuestros ojos, las palabras sobran y se esconden. Nuestros labios se sienten, se desean, se tocan.
Nuestros dedos juegan a descubrirse y nuestras manos se reúnen contra mi pecho. La piel suave sale de su escondite bajo nuestras ropas. Cada roce nos mezcla un poco más.
¿Dónde termina tu cuerpo y empieza el mío? Nuestros sentidos ya no lo distinguen.
El tiempo pierde importancia con cada caricia, nos perdemos en un mundo donde sólo importamos tú y yo. El éxtasis nos acorrala y nos invita a quedarnos.
Afuera el sol brilla, pasan las micros, suenan las bocinas, lo perros ladran. Pero nada de eso importa, sólo estamos los dos, el mundo real pierde todo interés.
De pronto suspiramos, nuestras almas respiran el aire más puro. Acaricio tu mejilla y tú tomas mi mano. Abrimos los ojos, nos miramos y sonreímos. Hay tantas cosas que decir, pero nada sale de nuestras bocas, las palabras se dan cuenta de lo especial que es este momento y temen arruinarlo con su irrupción.
Nos miramos una vez más, te sientas en la cama y yo acaricio tu espalda. Ninguno de los dos quiere poner los pies en el piso, eso significaría abandonar este bello lugar.
Te volteas y me miras, tus ojos brillan; al ver esto me doy cuenta... este mundo es nuestro, podemos llevarlo a todas partes, vive en nosotros.
Salgo de la cama, tomo tu mano y beso tu frente. Ha llegado mi hora de partir.
Intento alejarme pero no me sueltas. Te miro, te beso, me detengo un par de segundos para admirar tu belleza. Me miras a los ojos y sonríes. Me acompañas hasta la puerta, la abres y yo salgo. Tú no quieres cerrar y yo no quiero irme.
Finalmente me decido y te digo adiós.
Me abrazas fuerte y me susurras al oído. Me dices que me amas y yo me congelo. Dejo pasar algunos segundos y te respondo de la misma manera.
Sonríes una vez más, retrocedes y cierras la puerta. Yo me dispongo a caminar hasta mi casa.
Abandono este paraíso, pero me llevo una pequeña parte en mis recuerdos.
Camino, pienso, te recuerdo, sonrío, te siento, te amo un poco más.
Te sigo amando, no lo puedo evitar.
Una mirada arrepentida, un abrazo caluroso. Las emociones escapan por nuestros ojos, las palabras sobran y se esconden. Nuestros labios se sienten, se desean, se tocan.
Nuestros dedos juegan a descubrirse y nuestras manos se reúnen contra mi pecho. La piel suave sale de su escondite bajo nuestras ropas. Cada roce nos mezcla un poco más.
¿Dónde termina tu cuerpo y empieza el mío? Nuestros sentidos ya no lo distinguen.
El tiempo pierde importancia con cada caricia, nos perdemos en un mundo donde sólo importamos tú y yo. El éxtasis nos acorrala y nos invita a quedarnos.
Afuera el sol brilla, pasan las micros, suenan las bocinas, lo perros ladran. Pero nada de eso importa, sólo estamos los dos, el mundo real pierde todo interés.
De pronto suspiramos, nuestras almas respiran el aire más puro. Acaricio tu mejilla y tú tomas mi mano. Abrimos los ojos, nos miramos y sonreímos. Hay tantas cosas que decir, pero nada sale de nuestras bocas, las palabras se dan cuenta de lo especial que es este momento y temen arruinarlo con su irrupción.
Nos miramos una vez más, te sientas en la cama y yo acaricio tu espalda. Ninguno de los dos quiere poner los pies en el piso, eso significaría abandonar este bello lugar.
Te volteas y me miras, tus ojos brillan; al ver esto me doy cuenta... este mundo es nuestro, podemos llevarlo a todas partes, vive en nosotros.
Salgo de la cama, tomo tu mano y beso tu frente. Ha llegado mi hora de partir.
Intento alejarme pero no me sueltas. Te miro, te beso, me detengo un par de segundos para admirar tu belleza. Me miras a los ojos y sonríes. Me acompañas hasta la puerta, la abres y yo salgo. Tú no quieres cerrar y yo no quiero irme.
Finalmente me decido y te digo adiós.
Me abrazas fuerte y me susurras al oído. Me dices que me amas y yo me congelo. Dejo pasar algunos segundos y te respondo de la misma manera.
Sonríes una vez más, retrocedes y cierras la puerta. Yo me dispongo a caminar hasta mi casa.
Abandono este paraíso, pero me llevo una pequeña parte en mis recuerdos.
Camino, pienso, te recuerdo, sonrío, te siento, te amo un poco más.
Te sigo amando, no lo puedo evitar.
sábado, 7 de septiembre de 2013
Libertad
Él era un joven como cualquier otro, tenía 23 años, su nombre era Fernando. Toda la vida vivió pensando que a su vida le faltaba algo, pero nunca pudo descifrar qué era. Un día decidió descubrirlo. Analizó cada aspecto de su vida para encontrar la respuesta, amigos, familia, estudios, todo. Finalmente se dio cuenta... lo único que no tenía era libertad.
Vivía encerrado en un mundo de responsabilidades que nunca quiso aceptar, sus amigos lo veían sólo como un payaso más, sus estudios no eran más que el deseo de sus padres y su familia era un grupo hipócrita que no hacía más que envenenar su mente. Se dio cuenta de que esta no era la vida que quería vivir. Por eso decidió irse y encontrar lo que tanto anhelaba.
Una tarde, mientras caminaba por la calle, vio un evento que se realizaba en un parque. Cuando llegó al centro del evento, vio a una mujer, para él fue amor a primera vista, no podía creer lo que sus ojos veían.
Se acercó a ella, la saludó y le dijo: "Hola, mi nombre es Fernando". Ella lo miró, sonrió y le respondió: "Yo soy Francisca". Ese fue el comienzo una historia que, para Fernando, era la más hermosa y real de su vida.
Los días pasaron. Fernando y Francisca se enamoraron cada vez más y él sólo quería irse con ella para ser libre, pero las ataduras de su antigua vida seguían haciendo de las suyas. Finalmente llegó el día más triste para Fernando. Ella se fue y él quedó atrapado en la burbuja de mentiras e hipocresía que alguna vez llamó vida.
El joven soñador deseaba irse, sabía dónde estaba Francisca y ambos querían estar juntos, pero cada vez que Fernando tomaba su mochila para partir, su familia lo frenaba y cortaba sus alas. Las cosas estaban peor que nunca.
Sin embargo, el deseo de libertad era más fuerte y una noche, contra todo pronóstico, Fernando se escapó de todo y decidió seguir su sueño, tal como debió haberlo hecho desde un principio.
Al día siguiente, su madre entró a su habitación, él ya no estaba ahí y sólo había una nota sobre la cama.
La nota decía:
"Quiero ser libre, desearía no ser más un payaso, el prisionero de una falsa sonrisa viviendo rodeado de una felicidad mentirosa...
El camino ha sido largo, ha sido difícil, pero no me detendré. Estoy tan cerca, la libertad ya no será sólo un sueño.
Debo seguir luchando, debo vivir para ver el comienzo de un nuevo día... debo luchar para volver a ver sus bellos ojos, tomar su mano y acariciar su rostro... sólo con ella seré libre.
Rodeado de tanta gente falsa, mi mente creó un falso concepto de la realidad, un falso concepto de la libertad... pero ya no más, hoy comienza una nueva vida, hoy comienza mi libertad".
De Fernando no se supo mucho más, hasta el día de hoy sus padres no comprenden por qué dejó todo, él nunca volvió a esa casa ni volvió a hablar con las personas de su pasado... Sólo se sabe que se reunió con Francisca, pudieron vivir su amor y juntos lograron cumplir su sueño... juntos lograron ser libres.
Vivía encerrado en un mundo de responsabilidades que nunca quiso aceptar, sus amigos lo veían sólo como un payaso más, sus estudios no eran más que el deseo de sus padres y su familia era un grupo hipócrita que no hacía más que envenenar su mente. Se dio cuenta de que esta no era la vida que quería vivir. Por eso decidió irse y encontrar lo que tanto anhelaba.
Una tarde, mientras caminaba por la calle, vio un evento que se realizaba en un parque. Cuando llegó al centro del evento, vio a una mujer, para él fue amor a primera vista, no podía creer lo que sus ojos veían.
Se acercó a ella, la saludó y le dijo: "Hola, mi nombre es Fernando". Ella lo miró, sonrió y le respondió: "Yo soy Francisca". Ese fue el comienzo una historia que, para Fernando, era la más hermosa y real de su vida.
Los días pasaron. Fernando y Francisca se enamoraron cada vez más y él sólo quería irse con ella para ser libre, pero las ataduras de su antigua vida seguían haciendo de las suyas. Finalmente llegó el día más triste para Fernando. Ella se fue y él quedó atrapado en la burbuja de mentiras e hipocresía que alguna vez llamó vida.
El joven soñador deseaba irse, sabía dónde estaba Francisca y ambos querían estar juntos, pero cada vez que Fernando tomaba su mochila para partir, su familia lo frenaba y cortaba sus alas. Las cosas estaban peor que nunca.
Sin embargo, el deseo de libertad era más fuerte y una noche, contra todo pronóstico, Fernando se escapó de todo y decidió seguir su sueño, tal como debió haberlo hecho desde un principio.
Al día siguiente, su madre entró a su habitación, él ya no estaba ahí y sólo había una nota sobre la cama.
La nota decía:
"Quiero ser libre, desearía no ser más un payaso, el prisionero de una falsa sonrisa viviendo rodeado de una felicidad mentirosa...
El camino ha sido largo, ha sido difícil, pero no me detendré. Estoy tan cerca, la libertad ya no será sólo un sueño.
Debo seguir luchando, debo vivir para ver el comienzo de un nuevo día... debo luchar para volver a ver sus bellos ojos, tomar su mano y acariciar su rostro... sólo con ella seré libre.
Rodeado de tanta gente falsa, mi mente creó un falso concepto de la realidad, un falso concepto de la libertad... pero ya no más, hoy comienza una nueva vida, hoy comienza mi libertad".
De Fernando no se supo mucho más, hasta el día de hoy sus padres no comprenden por qué dejó todo, él nunca volvió a esa casa ni volvió a hablar con las personas de su pasado... Sólo se sabe que se reunió con Francisca, pudieron vivir su amor y juntos lograron cumplir su sueño... juntos lograron ser libres.
jueves, 29 de agosto de 2013
"Despedida"
Era una tarde de Agosto, poco a poco el invierno decía adiós. Ella volvía a casa después de un agitado día bajo la lluvia de Concepción. Abrió la puerta de su departamento y vio algo inusual: un sobre frente a sus pies empapados por las pozas que abundaban en la ciudad.
Lo recogió, lo miró un instante y leyó el mensaje escrito en él. "Léelo en paz y soledad", decía. Ella reconoció la letra, era de su novio, su amado. Se fue a su habitación y cerró la puerta, puso música, se sentó en la cama y abrió el sobre. la carta comenzaba con un título: "Mi Despedida". al leer esto, su corazón comenzó a latir fuertemente, se sentía nerviosa y por un momento sintió miedo de leer la carta.
Finalmente se decidió, subió el volumen de la música y comenzó a leer.
Mi Despedida
Es difícil comenzar una carta como esta, es difícil comenzar cuando sabes cómo acabará.
El último tiempo ha sido el mejor que he vivido, estos últimos meses han sido inolvidables. Llegaste en el momento perfecto y te quedaste el tiempo necesario. Nunca quisiste irte, así como yo tampoco quise que te fueras.
Pero los días pasan, las estaciones cambian y también lo hacen los sentimientos. La razón sigue siendo un misterio. Tal vez si lo descubro un día, te buscaré para que juntos podamos comprender por qué las cosas llegan a un abrupto final y podremos así decirnos adiós.
Si debo pedirte algo, será que no llores, algo nada extraño ya que me he pedido lo mismo mientras escribía esto.
Muchos pensarán que soy un cobarde al hacer esto a través de una carta, y tal vez tengan razón, pero todo aquel que haya estado en esta posición sabe lo difícil que es.
Es difícil cerrar un capítulo, es difícil despedirse.
La vida me ha enseñado que hay 3 cosas muy difíciles de decir: "Lo siento", "Te amo" y "Adiós". Si me arrepiento de algo, es de no haber tenido el valor de decir estas palabras cuando tuve la oportunidad... serán ahora la cruz que cargaré tras mi partida.
El viaje fue hermoso, no me puedo quejar, lo llevaré en mis recuerdos con cariño, pero ahora no es tiempo de recordar, hoy es tiempo de terminar.
Aunque esto se acabó, te llevaré en mi corazón, el tiempo pasará y nuestros corazones sanarán. Cuando termines de leer esta carta, no estaré ahí, ya no me verás cuando llegues al final. Te pido que no olvides nuestro viaje, nuestra aventura; guarda el recuerdo en algún cajón... quién sabe... tal vez lo necesitemos algún día...
Vive bien, vive feliz, vive con amor... Adiós.
Por la ventana se veían las gotas de lluvia estrellándose contra el suelo, de fondo sonaba una canción de Cerati, pero nada de eso le interesaba. Se quedó en silencio con el papel en sus manos, ya no era la misma, algo en su interior había cambiado tras haber leído la carta. Afuera, sin embargo, todo seguía igual... Tal vez el cielo lloraba por ella, tal vez la lluvia se negaba a cesar porque intentaba consolarla con su suave melodía... o tal vez el mundo intentaba entregarle un mensaje, tal vez quería decirle que la vida sigue igual...
Finalmente se decidió, subió el volumen de la música y comenzó a leer.
Mi Despedida
Es difícil comenzar una carta como esta, es difícil comenzar cuando sabes cómo acabará.
El último tiempo ha sido el mejor que he vivido, estos últimos meses han sido inolvidables. Llegaste en el momento perfecto y te quedaste el tiempo necesario. Nunca quisiste irte, así como yo tampoco quise que te fueras.
Pero los días pasan, las estaciones cambian y también lo hacen los sentimientos. La razón sigue siendo un misterio. Tal vez si lo descubro un día, te buscaré para que juntos podamos comprender por qué las cosas llegan a un abrupto final y podremos así decirnos adiós.
Si debo pedirte algo, será que no llores, algo nada extraño ya que me he pedido lo mismo mientras escribía esto.
Muchos pensarán que soy un cobarde al hacer esto a través de una carta, y tal vez tengan razón, pero todo aquel que haya estado en esta posición sabe lo difícil que es.
Es difícil cerrar un capítulo, es difícil despedirse.
La vida me ha enseñado que hay 3 cosas muy difíciles de decir: "Lo siento", "Te amo" y "Adiós". Si me arrepiento de algo, es de no haber tenido el valor de decir estas palabras cuando tuve la oportunidad... serán ahora la cruz que cargaré tras mi partida.
El viaje fue hermoso, no me puedo quejar, lo llevaré en mis recuerdos con cariño, pero ahora no es tiempo de recordar, hoy es tiempo de terminar.
Aunque esto se acabó, te llevaré en mi corazón, el tiempo pasará y nuestros corazones sanarán. Cuando termines de leer esta carta, no estaré ahí, ya no me verás cuando llegues al final. Te pido que no olvides nuestro viaje, nuestra aventura; guarda el recuerdo en algún cajón... quién sabe... tal vez lo necesitemos algún día...
Vive bien, vive feliz, vive con amor... Adiós.
Por la ventana se veían las gotas de lluvia estrellándose contra el suelo, de fondo sonaba una canción de Cerati, pero nada de eso le interesaba. Se quedó en silencio con el papel en sus manos, ya no era la misma, algo en su interior había cambiado tras haber leído la carta. Afuera, sin embargo, todo seguía igual... Tal vez el cielo lloraba por ella, tal vez la lluvia se negaba a cesar porque intentaba consolarla con su suave melodía... o tal vez el mundo intentaba entregarle un mensaje, tal vez quería decirle que la vida sigue igual...
miércoles, 21 de agosto de 2013
Tiempo
Tiempo, algo tan frágil, ¿qué eres realmente? Has pasado frente a mí toda la vida y sigo sin descifrarte.
Tiempo, término tan sencillo para algo tan complejo. Casi siempre sobras, pero cuando más te necesito... desapareces... faltas... ¿Por qué te vas? ¿siempre tienes que hacerme rogar por un poco de ti? Si hay un triángulo amoroso que soporto es contigo. ¡Qué más quisiera que estar con ella y contigo, envolviéndonos en un profundo abrazo hasta que no quede rastro de ti! Hasta el final... el final de los tiempos.
domingo, 18 de agosto de 2013
I'm going slightly mad
It's 2 am, I'm sitting by the window, the night is dark and I can barely see, God... I wish I could see something in this darkness.
Suddenly, something beyond my imagination takes place in front of me... I can't believe what is happening, could this be real, or is it my mind playing games with me?
It's so strange... 1001 yellow daffodils are dancing in front of me, oh dear... what is all this? I see lights and colours, I see numbers, letters and notes floating around, they are trying to get into my room, but I won't let them, if they are real, they might hurt me, but if they are not, then I'll know how mad I'm going.
I try to clear my mind, send these symblos away and try to find out what is really happening.
I see people playing far away, young men riding some weird three-wheeled vehicule as if they were children, why are they doing it? My curiosity is much bigger than my fear right now. They are calling me now, they invite me to join them, I doubt, hesitate, but finally decide to do it. I open my window and leave the safety of my room, of my world.
I feel the grass, it's wet, I feel it with my naked feet and I get used to it with every step of the way.
Something weird is happening, I can't understand it.
The men I saw are still playing and calling me, I try to reach them, but I can't. I start to run, but, even so, they keep far from me, I get desperate, I feel stressed and they just laugh, I look to the dark sky and ask myself why... I decide to give up, I want to go back to my room, to my world, but it's too far and I can't reach it...
I panic, I try to escape but my feet are dead, as if they were buried... Suddenly I lose all control, I can't even feel my body, there is no gravity, I start to float, it's like space, like an astrounat...the dream of every child, why am I not enjoying it? All I want is to go home, say hi to my mother and my father, play with my dog... I lose it, finally, I scream, I shout, ask for help but no one is coming... I'm alone in the dark... I think by now... why did I open that window... was this a test? did I fail?... I give up, I can't do this anymore... I scream... I close my eyes and release the loudest scream that I've ever released.
Suddenly, everything goes quiet, I feel my body again, I open my eyes, I'm in my room, I'm still looking at the window, watching the darkness with tears in my eyes...
It was my mind -I say- I think I'm going slightly mad after all... I go to the bathroom to cool my face with water. I look at myself in the mirror, I look at my shoulder... there is something... a small daffodil is resting on my shoulder...
Suddenly, something beyond my imagination takes place in front of me... I can't believe what is happening, could this be real, or is it my mind playing games with me?
It's so strange... 1001 yellow daffodils are dancing in front of me, oh dear... what is all this? I see lights and colours, I see numbers, letters and notes floating around, they are trying to get into my room, but I won't let them, if they are real, they might hurt me, but if they are not, then I'll know how mad I'm going.
I try to clear my mind, send these symblos away and try to find out what is really happening.
I see people playing far away, young men riding some weird three-wheeled vehicule as if they were children, why are they doing it? My curiosity is much bigger than my fear right now. They are calling me now, they invite me to join them, I doubt, hesitate, but finally decide to do it. I open my window and leave the safety of my room, of my world.
I feel the grass, it's wet, I feel it with my naked feet and I get used to it with every step of the way.
Something weird is happening, I can't understand it.
The men I saw are still playing and calling me, I try to reach them, but I can't. I start to run, but, even so, they keep far from me, I get desperate, I feel stressed and they just laugh, I look to the dark sky and ask myself why... I decide to give up, I want to go back to my room, to my world, but it's too far and I can't reach it...
I panic, I try to escape but my feet are dead, as if they were buried... Suddenly I lose all control, I can't even feel my body, there is no gravity, I start to float, it's like space, like an astrounat...the dream of every child, why am I not enjoying it? All I want is to go home, say hi to my mother and my father, play with my dog... I lose it, finally, I scream, I shout, ask for help but no one is coming... I'm alone in the dark... I think by now... why did I open that window... was this a test? did I fail?... I give up, I can't do this anymore... I scream... I close my eyes and release the loudest scream that I've ever released.
Suddenly, everything goes quiet, I feel my body again, I open my eyes, I'm in my room, I'm still looking at the window, watching the darkness with tears in my eyes...
It was my mind -I say- I think I'm going slightly mad after all... I go to the bathroom to cool my face with water. I look at myself in the mirror, I look at my shoulder... there is something... a small daffodil is resting on my shoulder...
Bienvenidos
Hoy he decidido comenzar este nuevo proyecto, aquí espero poder entregarles todas mis historias para que puedan pasar un rato agradable leyendo las locuras que salen de mi cabeza.
Espero que esta vez logre hacer lo que no resultó con el proyecto anterior, y espero tener el tiempo para lograrlo.
En los próximos días comenzaré a publicar mis historias con la esperanza de que lleguen a personas que sepan disfrutarlas.
No sé cuántas personas verán este blog, pero a pesar de eso, escribiré mis historias y, bueno, luego veremos cómo acaba todo.
Hasta pronto.
Espero que esta vez logre hacer lo que no resultó con el proyecto anterior, y espero tener el tiempo para lograrlo.
En los próximos días comenzaré a publicar mis historias con la esperanza de que lleguen a personas que sepan disfrutarlas.
No sé cuántas personas verán este blog, pero a pesar de eso, escribiré mis historias y, bueno, luego veremos cómo acaba todo.
Hasta pronto.
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